J.R.R.Tolkien

John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973)

Filólogo del siglo XX, profesor insigne, erudito en lenguas, mitos, leyendas y textos antiguos, creador de libros magistrales y, además, buen ilustrador.

Escritor que fanatiza a sus lectores y pone de cabeza a sus críticos. Hombre que crea un cuerpo nuevo de leyendas y una mitologías inglesa propia, rica y compleja. Es un visionario que cree en la verdad de los cuentos de hadas.

Origen del apellido Tolkien

jrr-tolkienUna tía de J.R.R. Tolkien aseguraba que el origen del apellido era Von Hohenzollern, por provenir del distrito Hohenzollern del antiguo Imperio Romano.

El apellido cambia cuando en el siglo XVI el archiduque Fernando de Austria encabeza una invasión contra los turcos, es ahí que un antepasado de los Tolkien se destaca en batalla y se apodera del estandarte del sultán. Gana así un apodo que adoptó como apellido: Tollkühn (temerario), derivado de las voces alemanas “toll” (loco) y “kühn” (valiente).

En el siglo XVIII un miembro de los Tollkühn o Tollkiehn emigra a Inglaterra. Por persecuciones anti-alemanas, la familia asimila la escritura de su apellido al idioma inglés, dando como resultado el apellido Tolkien.

Novedad:

– Reuel es el tercer nombre de J.R.R. Tolkien y representa una intocable tradición familiar. Lo llevó el padre, lo llevan los hijos y nietos y así seguirá. Reuel proviene del antiguo hebreo y significa “Dios es tu amigo”.

OBRAS EN ORDEN CRONOLOGICO

Sir Gawain y el Caballero Verde
Con E.V. Gordon (1925; Oxford University Press)

El Hobbit
(1937; Allen & Unwin)

Hoja de Niggle
(1945)

De Cuentos de Hadas
(1947; Oxford University Press)

Giles el Granjero de Ham
(1949; Allen & Unwin)

El Regreso de Beorthnoth
(1953)

El Señor de Los Anillos
(1954-1955; Allen & Unwin)

Las Aventuras de Tom Bombadil y otros versos de el Libro Rojo
(1962; Allen & Unwin)

El Herrero de Wotton Major
(1967; Allen & Unwin)

El Camino Siempre Seguirá
(Con Donald Swan, 1967 Hougthon Miffling Co.)

Obras Postumas

Cartas al Padre Navidad
(Editado por Baillie Tolkien,1976; Allen & Unwin)

El Silmarillion
(Editado por Christopher Tolkien, 1977; Allen & Unwin)

Cuentos Inconclusos
(Editado por Christopher Tolkien, 1980; Allen & Unwin)

Mr. Bliss
(1982; Allen & Unwin)

Roverandom
(Editado por Cristina Scull y Wayne G. Hammond, 1998; Harper Collins Publisher)

Historia de Tierra Media (Editado por Christopher Tolkien)

I Libro de los Cuentos Perdidos 1 (1984)
II Libro de los Cuentos Perdidos 2 (1984)
III Las Baladas de Beleriand (1985)
IV La Formación de la Tierra Media (1986)
V El camino Perdido y otros Ensayos (1987)
VI El regreso de la Sombra (1988)
VII La Traición de Isengard (1989)
VIII La Guerra del Anillo (1990)
IX Sauron Derrotado (1992)
X El Anillo de Morgoth (1993)
XI La Guerra de las Gemas(1994)
XII La Gente de Tierra Media (1996)

Tierras Imperecederas

El gran continente de Aman, en el extremo occidental de Arda, recibía más a menudo el nombre de Tierras Imperecederas. Como ésta era la tierra de los inmortales Valar, Maiar y eldar, el nombre resultaba bastante apropiado. Se componía básicamente de dos reinos: Valinor, hogar de los Valar y Maiar, con su capital de Valimar, y Eldamar, el hogar de los elfos vanyar, noldor y teleri, con sus capitales de Tirion y Alqualondë. Tras el Cambio del Mundo, las Tierras Imperecederas fueron llevadas a un lugar que escapa a la comprensión de los mortales. A partir de entonces, sólo podía llegarse a ellas navegando en los mágicos barcos blancos de los elfos, siguiendo el Camino Recto que los llevaba más allá de las Esferas del Mundo.

Aman  

El gran continente occidental que constituye las Tierras Imperecederas de los inmortales Valar y eldar. Aman significa en el élfico quenya «bendito» y, hasta la Caída de Númenor y el Cambio del Mundo, quedaba al oeste de la Tierra Media, al otro lado de Belegaer, el Gran Mar. Después de aquel cataclismo, Aman fue arrancado de las Esferas del Mundo, de manera que aquellos que zarpaban de la Tierra Media después de la Segunda Edad del Sol sólo podían alcanzar las Tierras Imperecederas en los mágicos barcos de los elfos del mar. Tan sólo a estas milagrosas embarcaciones se les permitía navegar el gran abismo que se abre entre las tierras mortales y las inmortales

La Creación de Arda

Arda
El nombre en Alto elfo que designa al mundo tal y como lo concibió Ilúvatar y como le dieron forma los Valar. Incluía las regiones mortales de la Tierra Media y el reino inmortal de las Tierras Imperecederas.

Según el «Ainulindalë», el primer libro de El Silmarillion, cuando no había más que oscuridad y un gran Vacío, existía un Ser omnisciente que vivía solo en la nada. Se llamaba Eru el Único o, como lo llamarían después los elfos, Ilúvatar.

Éste era el Ser que para Tolkien sería el origen de toda creación. A lo largo del «Ainulindalë» Tolkien nos cuenta cómo los pensamientos elementales de Ilúvatar se convirtieron en una raza de dioses, llamados los Ainur (los «santos») y cómo mediante el poder de Su espíritu -la «Llama Imperecedera»- Ilúvatar otorgó a los Ainur la vida eterna.

Para esta raza de dioses, Ilúvatar creó una morada en el Vacío, que recibió el nombre de Palacios Intemporales. Aquí, Ilúvatar enseñó a los Ainur a cantar, y éstos se convirtieron en un enorme coro celestial. De la música de estos espíritus divinos surgió una sagrada Visión que era un mundo esférico que giraba en el Vacío.

Arda, el mundo de Tolkien, literalmente surgió del canto, y cada miembro de la hueste celestial tuvo una parte en su concepción, incluso el poderoso espíritu satánico llamado Melkor, quien cantaba sobre la lucha y la discordia. Sin embargo, la Música de los Ainur no había creado más que una Visión; hizo falta la palabra y la orden de Ilúvatar (y el poder de la Llama Imperecedera) para crear Eä, el Mundo que es. De esta forma se le dio a la Visión sustancia y realidad. Y a ese mundo descendieron aquellos de los Ainur que más habían tomado parte en su concepción y que deseaban participar aún más en su formación.

Así relataba Tolkien la creación de su planeta, al que llamó Arda. Su concepción es a la vez extrañamente etérea y vastamente operística. Además, es una especie de doble creación, porque, cuando los Ainur llegaron a Arda, encontraron que ellos tenían que darle forma. La Música y la Visión no eran más que grandes temas generales y profecías de lo que había de venir. Darle forma y crear su historia resultaron tareas mucho más difíciles.

Tolkien nos dice que la mayoría de los Ainur permanecieron con Ilúvatar en los Palacios Intemporales, pero no vuelve a referirse a ellos. Sus historias tratan solamente de aquellos que entraron en las Esferas del Mundo. Aquí, estos espíritus divinos y sin cuerpo adoptaron manifestaciones de índole más física. Se convirtieron en los elementos y poderes de la naturaleza, pero, al igual que los dioses nórdicos o griegos, poseían una forma física, una personalidad, un género y estaban emparentados los unos con los otros. Los Ainur que entraron en Arda se dividen en dos órdenes: los Valar y los Maiar; los dioses y semidioses.

Los Valar eran quince: Manwë, Rey de los Vientos; Varda, Reina de las Estrellas; Ulmo, Señor del Océano; Nienna, la Plañidera; Aulë, el Herrero; Yavanna, Dadora de Frutos; Oromë, Señor de los Bosques; Vána, la Joven; Mandos, Guardián de los Muertos; Vairë, la Tejedora; Lórien, Señor de los Sueños; Estë, la Curadora; Tulkas, el Fuerte; Nessa, la Bailarina, y Melkor, a quien más tarde se daría el nombre de Morgoth, el Enemigo Oscuro.

Manwë

Valar, rey de Arda. Manwë Súlimo es el Señor del Aire, y con su esposa, Varda, la Reina de los Cielos, gobierna toda Arda desde sus palacios de Ilmarin, en la cima de Taniquetil, la montaña más alta del mundo. Manwë, que significa «el bueno», también se conoce como Señor del Viento, porque su elemento es el aire puro, el viento, las nubes y las tormentas.

manwe

Las águilas y todas las aves son sagradas para él. Sus ojos y sus ropas son azules y su cetro está hecho de zafiro. Manwë ve todo el mundo que se extiende bajo el cielo y es el aliento de todos los pueblos del mundo. Los elfos vanyar son sus preferidos porque son los más hábiles en poesía, que es el gran deleite de este Vala.

Varda

Valar, Reina de las Estrellas. La más grande y hermosa reina de los Valar, Varda es la esposa de Manwë, el rey de los Valar. Vive en su palacio de Ilmarin en la cima de Taniquetil, la montaña más alta de Arda. A Varda se la llama a menudo «Reina de la Luz», porque la luz es su elemento.

varda II

Ella fue la que hizo y volvió a iluminar las estrellas, la que encendió las Lámparas de los Valar, recogió el rocío luminoso de los Árboles de los Valar y quien colocó al Sol y la Luna en el cielo. Varda es la Vala más querida por los elfos, quienes le dan muchos títulos: Tintallë, Elentári, Fanuilos, Blanca nívea, Gilthoniel y Señora de las Estrellas.

Ulmo

Valar, Señor del Océano. Ulmo, que significa «señor de las aguas», ordena el movimiento de las aguas en la Tierra Media: desde sus mares, lagos y ríos a sus lluvias, nieblas y rocíos. Durante las Edades de las Estrellas, Ulmo ayudó a los elfos a llegar a las Tierras Imperecederas y a menudo les enseñó cosas sobre música y sobre el mar.

ulmo

Ulmo no se manifestaba a menudo, pero, cuando lo hacía, generalmente era como un gigantesco rey marino que surgía de las aguas con un yelmo con cresta de olas y una cota de mallas de plata y esmeralda. Su voz es profunda y potente y cuando sopla sus blancas caracolas, las ulumúri, los mares retumban con su sonido.

Aulë

 Valar llamado «el Herrero». Conocido como «El Hacedor de Montañas», Aulë participó más que ningún otro Vala en la formación de Arda. Hizo las Lámparas de los Valar y forjó los recipientes que contendrían al Sol y la Luna.

Aule

Aulë es el maestro de todas las artes técnicas y artesanas y el creador de todos los metales y gemas. Los enanos lo llaman Mahal, que significa «El Hacedor», porque fue él quien concibió y dio forma a su raza a partir de la tierra y de la piedra, y quien enseñó a los noldor a hacer gemas y a tallar la piedra. Las mansiones de Aulë se encuentran en Valinor central. Su esposa es Yavanna la Fructífera

Melkor

Valar, Señor de las Tinieblas. Ya cuando era un espíritu Ainur, Melkor -que significa «aquel que se alza en poder»- estaba lleno de orgullo y llevó la discordia a la Gran Música y la Visión. En Arda, Melkor hizo de las Tinieblas y del Frío su reino. Durante la formación de Arda, frustró su creación de manera que se convirtió en algo mancillado e imperfecto. Y mientras los Valar se entregaban a la construcción de su reino en Almaren, Melkor corrompió a muchos de los espíritus Maiar. Los llevó al norte de la Tierra Media y construyó sus reinos rivales de Utumno y Angband. En Arda, Melkor declaró cinco grandes guerras contra los Valar, arrasó Almaren y destruyó las Grandes Lámparas y los Árboles de los Valar. Al principio, Melkor podía presentarse tanto con aspecto hermoso como horrible, pero, tras la destrucción de los Árboles de los Valar, siempre asumió su forma maligna, que los elfos llamaron Morgoth, el «Enemigo Oscuro del Mundo».

3 Melkor y Ungoliant

Alto como una torre, Morgoth llevaba una corona de hierro y una armadura negra. Portaba también la maza llamada Grond, el Martillo de los Mundos Subterráneos, y un enorme escudo negro. El fuego de la malicia ardía en sus ojos, y tenía el rostro deforme y marcado por cicatrices y las manos con eternas quemaduras producidas por el fuego de los Silmarils. Pero, en la Guerra de la Ira, todo el poder de Melkor fue destruido y fue el único Vala expulsado de las Esferas del Mundo para habitar eternamente en el Vacío.

Oromë

Valar, llamado «el Cazador». Espíritu Ainur que descendió de los Palacios Intemporales a Arda durante las Edades de la Oscuridad. Oromë gustaba de montar su caballo blanco, Nahar, y cabalgar por los bosques de la Tierra Media. El nombre Oromë significa «soplador del cuerno», y el sonido de su cuerno, Valaróma, aterrorizaba a los servidores de las tinieblas.

orome

Su hermana es Nessa la Bailarina, y su esposa Vána la Siempre Joven. Oromë fue el primero de los Valar que descubrió a los elfos y fue él quien los invitó a ir a Eldamar. Los sindar lo llaman Araw y los hombres Béma. Vive en los bosques de Oromë, en el sur de Valinor.

Yavanna

Valar, Reina de la Tierra. Yavanna es la esposa de Aulë el Herrero y la hermana mayor de Vána la Siempre Joven. Yavanna vigila el crecimiento de todos los seres vivos. Es alta como un ciprés y siempre viste de verde; se la llama Yavanna Kementári, que significa «la reina fructífera de la tierra», y es la madre de la cosecha. Yavanna plantó las semillas de todas las plantas de Arda y creó los enormes bosques y pastos del mundo. Concibió a los protectores de los bosques, los Pastores de Árboles llamados ents, e hizo el Árbol Blanco de los eldar en Tirion. Pero su mayor obra fue la creación de los incomparables Árboles de la Luz, que durante veinte mil años iluminaron las tierras de Valinor con su magnífico resplandor. Y fueron sus poderes los que hicieron surgir la última flor y fruto de aquellos árboles, que se convertirían en la Luna y el Sol. Los enormes prados y jardines de Yavanna se encuentran en Valinor meridional, donde lindan con los bosques de Oromë. Sus jardines suministran las flores mágicas con las que se hace el néctar de los dioses, el miruvóre.

yavanna

Los Maiar eran multitud, pero sólo unos cuantos de estos inmortales aparecen nombrados en las crónicas de Tolkien: Eönwë, Heraldo de Manwë; Ilmarë, Doncella de Varda; Ossë de las Olas; Uinen de los Mares Tranquilos; Melian, Reina de los sindar; Arien, Conductora del Sol; Tilion, Conductor de la Luna; Sauron, Señor de los Anillos; Gothmog, Señor de los balrogs; Thuringwethil, la Vampira; Ungoliant, la Araña; Draugluin, el Licántropo; Baya de Oro, la Hija del Río; Iarwain Ben-adar (Tom Bombadil), y los cinco magos: Olórin (Gandalf), Curunir (Saruman), Aiwendil (Radagast), Alatar y Pallando.

Sauron

Maia, Señor de los Anillos. En un tiempo un espíritu Maia de Aulë el Herrero, Sauron, que significa «el aborrecido», se convirtió en el principal lugarteniente de Melkor. En las Edades de la Oscuridad, mientras Melkor gobernaba en Utumno, y en las Edades de las Estrellas, mientras Melkor estuvo encadenado por los Valar, Sauron gobernó el reino maligno de Angband. Durante las Guerras de Beleriand, Sauron sirvió a su amo, hasta que éste fue arrojado al Vacío, al final de la Primera Edad del Sol. Sauron reapareció en la Tierra Media en el siglo quinto de la Segunda Edad como Annatar, «señor de los dones».

La sombra de Sauron_1En 1500 sedujo a los Herreros elfos de Eregion para que forjaran los Anillos de Poder. Entonces se convirtió en Señor de los Anillos al forjar él el Anillo Único. En la Guerra de Sauron y los elfos, de 1693 a 1700, Sauron asoló Eregion y sólo la llegada de los númenóreanos le impidió aniquilar a los elfos. Durante los siguientes mil quinientos años Sauron fue haciendo crecer el poder de Mordor y puso bajo su dominio a los hombres del este y del sur. Por último, los númenóreanos llegaron para hacerle la guerra en 3262, y el poder de éstos era tal que Sauron se rindió. Incapaz de vencerlos militarmente, los corrompió y ello provocó la destrucción total de Númenor. Entonces la hermosa forma de Sauron fue destruida, pero su espíritu huyó a Mordor, y con el Anillo Único se convirtió en Señor Oscuro: un temible guerrero de armadura negra con la piel negra y quemada, de ojos iracundos. Pero incluso esta forma quedó destruida al final de la Segunda Edad, después de la guerra contra la Última Alianza de elfos y hombres, cuando le cortaron el dedo en que llevaba el Anillo Único. Sin embargo, al no haber sido destruido éste, el espíritu de Sauron pudo resurgir nuevamente. En el año 1000 de la Tercera Edad se manifestó con la forma de un enorme ojo sin párpado. Era como el ojo de un gran felino, pero lleno de odio, aureolado de llamas y rodeado de oscuridad. Durante casi dos mil años, Sauron se escondió en el Bosque Negro y sólo se lo conoció como el Nigromante de Dol Guldur, mientras que enviaba a los Espectros del Anillo, orcos y reyes bárbaros contra los dúnedain y sus aliados. En 2941, Sauron regresó a Mordor y comenzó a reconstruir la Torre Oscura. Desgraciadamente para él, en ese mismo año el Anillo Único pasó a ser posesión de un hobbit, Bilbo Bolsón. Y, todavía para su mayor desgracia, en el año 3018, meses antes de que declarara la Guerra del Anillo, Frodo Bolsón emprendió la Misión del Anillo, que terminó con la destrucción del Anillo Único en los fuegos del Monte del Destino. Sauron fue enviado a las sombras para siempre y nunca más resurgió su espíritu.

Gthotmog

Fingon y Gothmog_1Balrog de Angband. El más poderoso de los lugartenientes de Morgoth, Gothmog, Señor de los balrogs, era un espíritu de fuego Maia en su origen. Junto con los otros balrogs, se rebeló con Morgoth contra los Valar y luchó contra éstos y contra los elfos. Siguiendo órdenes de su señor, mató al Gran Rey Fëanor ante las puertas de Angband. Durante las Guerras de Beleriand, Gothmog se cobró terribles venganzas con sus látigos de fuego y su negra hacha. Durante la Batalla de las Lágrimas Innumerables, mató a Fingon y capturó a Húrin. En el año 511 de la Primera Edad mandó con éxito las fuerzas de las tinieblas contra Gondolin. Al frente de la hueste de balrogs, de las legiones de orcos y dragones, y rodeado por su guardia personal de trolls, Gothmog venció a los defensores del último reino noldorin. Durante el saqueo de la ciudad, Gothmog combatió en duelo con Ecthelion, Gran Capitán de Gondolin, y ambos resultaron muertos.

Gandalf

Istar, Mago de la Tierra Media. En las Tierras Imperecederas, Gandalf era un espíritu Maia, Olórin, que habitaba en los jardines de Lórien, el Señor de los Sueños, y que visitaba a menudo a Nienna la Compasiva. Alrededor del año 1000 de la Tercera Edad, fue elegido para ser uno de los Istari o Magos que fueron enviados a la Tierra Media. En oestron se lo llamaba Gandalf el Gris, para los elfos era Mithrandir, el «peregrino gris», y para los haradrim, Incánus. Su aspecto externo era el de un anciano barbudo vestido con una gran capa y con un sombrero puntiagudo y un gran bastón.    A su llegada a los Puertos Grises, Círdan le dio Narya, el «anillo de fuego». Durante más de dos mil años, Gandalf laboró contra los poderes del mal que resurgían en la Tierra Media. En 2941, Gandalf inspiró la Misión de la Montaña Solitaria que trajo la muerte de Smaug el Dragón. Durante esta misión, Gandalf consiguió la espada Glamdring, y Bilbo Bolsón se encontró el Anillo Único.

Gandalf y Sombragris_1

En 3018, Gandalf fue a ver a Frodo Bolsón en la Comarca e inició la Misión del Anillo. En Rivendel pasó a formar parte de la Comunidad del Anillo y la guió a través de muchos peligros. Entonces, en el puente de Khazad-dûm, Gandalf cayó en mortal combate con el Balrog de Moria. Sin embargo, el espíritu del Mago resucitó como Gandalf el Blanco, un ser radiante al que ninguna arma podía dañar. Durante la Guerra del Anillo, Gandalf el Blanco, montando a lomos de su caballo Sombragrís, estuvo en todas partes: dio ánimos al rey Théoden de Rohan, venció a Saruman en Isengard, y repelió al rey brujo en las puertas de Minas Tirith. Luchó junto a los Capitanes del Oeste ante la Puerta Negra de Mordor, mientras el Portador del Anillo destruía el Anillo Único. Terminada la guerra, Gandalf controló la unificación de Gondor y Arnor; luego, en 3021, se embarcó en el último viaje de los Guardianes de los Anillos, rumbo a las Tierras Imperecederas.

Saruman

Istar, Mago de Isengard. Saruman el Blanco era el primero de los Istari, la Orden de los Magos, quienes fueron a la Tierra Media alrededor del año 1000 de la Tercera Edad del Sol. En las Tierras Imperecederas, era Curumo, un espíritu Maia de Aulë el Herrero. Cuando apareció por vez primera, vestía ropajes blancos, tenía el pelo negro azabache y hablaba con una voz sabia y hermosa. Los elfos lo llamaron Curunir, que significa «el de hábiles recursos».

Saruman y el Palantir_1

Viajó por la Tierra Media buscando la forma de vencer al Señor Oscuro. Pero al cabo de un tiempo se volvió orgulloso y deseó ser él mismo poderoso. En el año 2759, Saruman entró en Isengard y en la torre de Orthanc, y reunió allí a orcos, Medio orcos, uruk-hai y dunlendinos bajo un estandarte negro con una mano blanca. Quedó atrapado en las conspiraciones del Señor de los Anillos y se convirtió en su siervo sin darse cuenta. Pero en la Guerra del Anillo el poder de Saruman fue aniquilado por la combinación de la Marcha de los Ents sobre Isengard y la actuación de los rohirrim en la Batalla de Cuernavilla. Por último, su bastón fue roto y Gandalf le quitó sus poderes mágicos. Saruman cayó tan bajo que buscó una mezquina venganza en la Comarca. Allí, en una patética apuesta por hacerse con el poder, Saruman fue superado por los hobbits y recibió muerte de su propio servidor, Gríma Lengua de Serpiente.

Radagast

Istar, Mago de la Tierra Media. Radagast el Pardo era originariamente un espíritu Maia de Yavanna la Fructífera, llamado Aiwendil, que significa «amante de las aves».

radagast

Elegido uno de los Istari, la Orden de los Magos, llegó a la Tierra Media en el año 1000 de la Tercera Edad del Sol. Pareció preocuparse poco por los asuntos de los hombres y los elfos, pero en cambio fue un auténtico sabio en materia de hierbas, plantas, aves y animales.

Pallando

Uno de los 5 Istari enviados a la Tierra Media por los Señores del Oeste, los Valar, cuando la sombra de Sauron empezó a agitarse otra vez. Junto a Alatar, eran los llamados Ithryn Luin, «los Magos Azules»; fueron al Este con Curunír, pero luego nunca retornaron, y no se sabe si se quedaron en el Este en cumplimiento de su misión o si fueron capturados por Sauron, como sostuvieron algunos.

Pallando, al igual que los restantes magos que llegaron a la Tierra Media alrededor del año 1000 de la Tercera Edad, pertenecía a los Maiar y más concretamente a la orden de los Istari.

pallando

Junto con Alatar fue uno de los dos magos azules seleccionados por Oromë para viajar a la Tierra Media y ayudar en la lucha contra Sauron. Tanto Pallando como Alatar, desaparecieron misteriosamente al poco tiempo de llegar a la Tierra Media, y por lo poco que se sabe, marcharon hacia el Este junto con Saruman.

Alatar

Uno de los 5 Istari enviados a la Tierra Media por los Señores del Oeste, los Valar, cuando la sombra de Sauron empezó a agitarse otra vez. Junto a Pallando, eran los llamados Ithryn Luin, «los Magos Azules»; fueron al Este con Curunír, pero luego nunca retornaron, y no se sabe si se quedaron en el Este en cumplimiento de su misión o si fueron capturados por Sauron, como sostuvieron algunos. Alatar fue enviado por Oromë, y escogió a Pallando como amigo, para que le acompañase.

alatar

Tom Bombadil

Maia, Señor del Bosque Viejo. Tom Bombadil era el nombre que los hobbits daban al poderoso y excéntrico Señor del Bosque Viejo. Los elfos lo llamaban Iarwain Ben-adar, que significa «viejo» y también «sin padre». Seguramente era un espíritu Maia, llegado a la Tierra Media en las Edades de las Estrellas. Los enanos lo llamaban Forn y los hombres Orald. Era un espíritu alegre y muy extraño. Tenía el aspecto de un hombre bajo y corpulento, con los ojos azules, la cara roja y una barba castaña. Llevaba una chaqueta azul, un sombrero alto y viejo con una pluma azul y botas amarillas. Siempre estaba cantando o hablando en rima, lo que lo hacía parecer un ser absurdo, pero dentro del Bosque Viejo su poder era absoluto y no había mal lo bastante poderoso para alcanzarlo.

Tom Bombadil

Su esposa era Baya de Oro, la Hija del Río. Tom Bombadil intervino en la Misión del Anillo al rescatar por dos veces a los hobbits que llevaban el Anillo: primero del Viejo Hombre-Sauce y después de los Tumularios en las Quebradas de los Túmulos.

Tan sólo después de la creación del mundo y de que los Ainur entraran en él comenzó la cuenta del tiempo en Arda. Dado que durante la mayor parte de la historia de Arda no hay sol ni luna para medir el paso del tiempo, Tolkien nos da la medida cronológica del año valariano y de las edades valarianas. Cada año valariano, nos cuenta Tolkien, equivale a diez años tal y como los conocemos nosotros. Y dado que cada edad valariana contiene cien años valarianos, equivale a mil años humanos. Aunque hay numerosos sistemas superpuestos y variaciones en acontecimientos y fechas en los distintos escritos de Tolkien, existe la suficiente coherencia para estimar con cierta precisión que el tiempo transcurrido desde la Creación de Arda hasta el final de la Tercera Edad del Sol (poco después de la Guerra del Anillo) fue de treinta y siete edades valarianas, o, para ser más exactos, de 37.063 años humanos.

Dentro de este vasto esquema temporal, los poderes recién llegados pasaron las primeras edades valarianas dando forma a Arda. Sin embargo, así como hubo discordia en la Música de los Ainur, también, cuando comenzó la verdadera formación de Arda, una hueste de espíritus Maiar, guiados por el poderoso Vala satánico llamado Melkor, el Enemigo Oscuro, originaron un gran conflicto. Fue ésta la Primera Guerra que llevó a que la simetría natural y la armonía de Arda se trocaran en confusión. Aunque Melkor acabó siendo rechazado, las tierras y mares de Arda conservaron cicatrices y desgarros y la posibilidad de Arda como mundo ideal, tal y como la había mostrado la Visión, se perdió para siempre.

Las Edades de las Lámparas

Después de la era de la Creación y de la formación de Arda, el «Quenta Silmarillion» y las publicaciones posteriores de los apuntes y cronologías de Tolkien en «El Ambarkanta» y los «Anales de Valinor» nos hablan de una época idílica que recibió el nombre de Edades de las Lámparas, cuando, a pesar de la Injuria de Arda durante la Primera Guerra, los Valar llenaron el mundo de maravillas naturales de gran hermosura y armonía. Se llamó así a estas edades porque los Valar crearon dos colosales Lámparas mágicas para iluminar el mundo.

Lamparas de los Valar

Fue el Vala llamado Aulë el Herrero quien forjó estos recipientes dorados, mientras que la Reina de las Estrellas, Varda, y el Rey del Viento, Manwë, las llenaban y las hacían refulgir de luz. Se necesitaron los poderes combinados de los demás Valar para alzar cada Lámpara sobre enormes columnas, mucho más altas que cualquier montaña. Se colocó una Lámpara en el norte de la Tierra Media y se la llamó Illuin, que se alzaba en el centro de un mar interior llamado Helcar. La otra estaba en el sur, y se llamó Ormal, y se alzaba en el centro del mar interior llamado Ringil.

Durante las Edades de las Lámparas se creó el primer reino de los Valar, en el Gran Lago de la isla de Almaren, en el centro exacto de Arda. Era una maravilla, lleno de hermosas mansiones y torres de los Valar y Maiar, y el mundo se llenó de alegría y de luz.    Esta era idílica recibió también el nombre de «Primavera de Arda», porque Yavanna la Fructífera creó los grandes bosques y las vastas praderas, y muchos pacíficos y hermosos animales y criaturas del campo y el agua.

Pero Almaren no fue el único reino que se creó en ese tiempo. Lejos, al norte, los espíritus malignos Maiar volvieron a reunirse y Melkor regresó a Arda. En secreto, mientras los Valar descansaban de sus tareas, Melkor alzó las enormes Montañas de Hierro, como un gigantesco muro que cruzaba las tierras septentrionales, y bajo ellas construyó una fortaleza del Mal, llamada Utumno. Desde aquel refugio comenzó a corromper las creaciones de los Valar y hubo venenos que se mezclaron con las aguas y los bosques. Las hermosas criaturas de Yavanna fueron deformadas y torturadas de forma que se volvieron monstruosas y sedientas de sangre.    Por último, cuando creyó que ya era lo bastante fuerte, Melkor avanzó con su ejército maligno y declaró la guerra a los Valar. Cogiéndolos por sorpresa, derrumbó los pilares de las Grandes Lámparas de manera que las montañas quedaron hechas pedazos y las feroces llamas de las Lámparas se extendieron por todo el mundo. En el cataclismo quedó totalmente destruido el reino de Almaren.

destruccion de las lamparas

Con este terrible conflicto terminó la Primavera de Arda y el mundo quedó sumergido otra vez en la oscuridad, a excepción de la luz de los destructivos fuegos de la tierra, envuelto en el tumulto de los terremotos y el rugir de los mares. Hizo falta toda la fuerza de las huestes valarianas para sosegar estos poderosos cataclismos y evitar que el mundo entero quedara destruido.

En lugar de luchar contra Melkor en medio de aquel tumulto, provocando aún mayor destrucción, los Valar abandonaron Almaren y la Tierra Media. Se retiraron a la parte más occidental, al gran continente de Aman que recibiría el nombre de Tierras Imperecederas. De esta forma las Edades de las Lámparas llegaron a su fin, mientras los Valar creaban un nuevo reino en el oeste y las devastadas regiones de la Tierra Media quedaban esclavas del poder maligno de Melkor.

Las Edades de los Árboles

Tras la destrucción de las Grandes Lámparas y del primer reino de Almaren, los Valar se dirigieron al oeste, al continente de Aman, donde crearon un segundo reino que se llamó Valinor, que significa «Tierra de los Valar». Allí cada uno ocupó una parte de tierra y edificó mansiones y creó jardines, pero también construyeron Valimar, el «Hogar de los Valar», una ciudad amurallada con cúpulas y torres de oro y plata, llena con la música de muchas campanas.

En una verde colina, junto a las doradas puertas occidentales de Valimar, los Valar plantaron dos enormes y mágicos árboles. Fueron los árboles más altos que jamás hayan existido y recibieron los nombres de Laurelin el Dorado y Telperion el Blanco. Estos Árboles de Valinor tenían casi las dimensiones de las colosales Lámparas de los Valar, y de ellos emanaba un brillante resplandor de luz plateada y dorada a la vez. El crecimiento y mengua de las flores de cada Árbol constituyeron una manera para medir los días, y la luz misma alimentaba a todos quienes vivían dentro de su resplandeciente presencia, llenándolos de bendiciones y sabiduría.

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Sabemos por los primeros apuntes y crónicas de Tolkien, en los «Anales de Valinor», que las Edades de los Árboles comenzaron mil años valarianos después de la Creación de Arda; es decir, en la décima edad valariana, o diez mil años humanos después de la Creación de Arda. También sabemos que las Edades de los Árboles comprenden casi veinte edades valarianas o, lo que es lo mismo, veinte mil años humanos.    Existe, sin embargo, un factor complejo en la cronología de Tolkien para Arda, porque las Edades de los Árboles sólo atañen a las Tierras Imperecederas. Se nos cuenta que, al llegar a Aman, los Valar levantaron una gran muralla que tomó la forma de las montañas Pelóri, para impedir el paso a Morgoth y a todas sus criaturas. Estas montañas, las más altas del mundo, protegieron en efecto a Valinor contra una invasión, pero también encerraron la Luz de los Árboles, por lo que el resto de Arda permaneció en la oscuridad.

Por ello, durante las Edades de los Árboles nos encontramos con sistemas paralelos de tiempo. Así, mientras que las Tierras Imperecederas disfrutaban de la gloria de los Árboles, la Tierra Media atravesó dos épocas, cada una de las cuales duró diez mil años humanos: las Edades de la Oscuridad y las Edades de las Estrellas.

En las Tierras Imperecederas, las Edades de los Árboles se dividieron en dos eras. Las diez primeras edades valarianas, o diez mil años humanos, de las Edades de los Árboles se conocieron como los Años de la Bendición de Valinor. Durante este período, los Valar y los Maiar prosperaron y sus grandes mansiones y moradas se hicieron aún más grandes y más hermosas. Manwë creó las águilas, Yavanna los ents y Aulë los enanos. Verdaderamente esos tiempos fueron benditos en Valinor, mientras que, al otro lado de las murallas de las montañas Pelóri, la Tierra Media soportaba el terror y la maldad del dominio de Melkor durante las Edades de la Oscuridad.

Durante las diez edades valarianas siguientes, se nos revelan muchas más cosas sobre los acontecimientos en Valinor y en la Tierra Media. Esta segunda era de las Edades de los Árboles recibió el nombre de Mediodía de los Benditos, pero en la Tierra Media se la llamó Edades de las Estrellas. Fue entonces cuando Varda, la Reina de los Cielos, volvió a encender las estrellas sobre la Tierra Media y provocó el Despertar de los elfos.

Después, cuando llegaron a las Tierras Imperecederas las nuevas del Despertar de los elfos y de que Melkor quería esclavizarlos, matarlos y corromperlos, los Valar celebraron un consejo de guerra. Fieros, como ángeles vengativos, los Valar y los Maiar regresaron a la Tierra Media y aplastaron a su paso a las legiones de Melkor.    Esta lucha recibió el nombre de Guerra de los Poderes, y en ella hubo muchas batallas y duelos, en cuyo transcurso los Valar destruyeron completamente Utumno y sacaron al tirano Melkor de sus abismos. Después, Melkor fue llevado prisionero a Valinor y cargado de cadenas indestructibles. Este período recibió el nombre de Paz de Arda, y duró casi todo lo que quedaba de las Edades de los Árboles en Valinor y de las Edades de las Estrellas en la Tierra Media.    Éstos fueron los mejores años para la raza élfica, porque, sin la ira maligna de Melkor, este pueblo elegido prosperó y aumentó más y más su poderío. Tras la Guerra de los Poderes, los Valar invitaron a los elfos a ir a vivir junto a ellos en la Tierra de la Luz. Esto provocó la migración masiva conocida como el Gran Viaje de los eldar, los elfos que respondieron a la invitación de los Valar.

El Gran Viaje fue el tema de muchas canciones de los elfos, porque la travesía fue larga y azarosa, y los eldar se dividieron muchas veces en diversas razas y tribus. Los que llegaron a las Tierras Imperecederas y fueron bendecidos por la Luz de los Árboles pertenecían a tres pueblos: los vanyar, los noldor y los teleri. Para estos pueblos escogidos, los Valar acotaron una parte de las Tierras Imperecederas que se llamó Eldamar, «Hogar de los elfos», y su hermosura era algo digno de contemplarse. Sus torres y mansiones eran muchas, pero las mejores se encontraban en Tirion, la capital de los vanyar y los noldor, y en las ciudades teleri de Alqualondë, en la costa de Eldamar, y en Avallónë, en la isla de Tol Eressëa.

Tras las Edades del Encadenamiento, Melkor fue llevado ante los Valar para ser juzgado. Parecía haber cambiado y dijo estar arrepentido, de manera que Manwë, el Señor de los Valar, ordenó que se le quitaran las cadenas. Pero los Valar fueron engañados. Melkor conspiraba en secreto su caída. Primero sembró la discordia entre los elfos y luego, aliado con la Gran Araña Ungoliant, declaró la guerra abierta.

Se acercó a los Árboles de los Valar con Ungoliant y los atacó con una gran lanza, y la Araña chupó la vida y la Luz de los Árboles, de manera que éstos se agostaron y murieron. Todo Valinor quedó sumido en una horrible oscuridad con la No-Luz de Ungoliant y Melkor rió con maligna alegría porque por segunda vez había extinguido las grandes luces del mundo.    No contento con esta gran maldad, Melkor se dirigió a la fortaleza élfica de Formenos, mató al Gran Rey de los noldor y robó las gemas mágicas conocidas como los Silmarils. Éstas eran las joyas más preciadas de todas las edades y tenían un carácter sagrado para sus creadores, los noldor, porque significaban su máximo logro en la creación de joyas élficas. Con el Oscurecimiento de Valinor, todavía cobraron más valor, porque aquellas tres gemas resplandecían y brillaban con la Luz viva de los Árboles de los Valar.    Pero, por muy hermosos que fueran, los Silmarils parecían llevar consigo una terrible maldición, pues llevaban la destrucción y la desesperación a todos aquellos que los poseían. Cuando Melkor se apoderó de ellos y huyó a la Tierra Media, los noldor hicieron un juramento de sangre para vengarse y, bajo el liderazgo de Fëanor, creador de los Silmarils, fueron tras Melkor. Aquél fue el inicio de la Guerra de las Grandes Joyas, relatada en El Silmarillion, que duró toda la Primera Edad del Sol.

Despertar de los Ents

Durante la Guerra del Anillo, los extraños gigantes de los bosques llamados ents acudieron a combatir contra los orcos y hombres de Isengard. Medio hombres, medio árboles, medían más de cuatro metros de altura, y el más viejo de ellos llevaba vividas en la Tierra Media nueve Edades de las Estrellas y del Sol.

El Señor de los ents era Fangorn, a quien en la lengua común llamaban Bárbol. Era enorme y anciano, puesto que pertenecía a la raza más alta y más fuerte nacida en el mundo. El tronco de áspera corteza de Bárbol era como el de un roble o una haya, pero sus brazos como ramas eran suaves y lisos, y poseía unas nudosas manos de siete dedos. La extraña cabeza de Bárbol, casi sin cuello, era alta y tan gruesa como su tronco. Tenía ojos marrones, grandes y llenos de sabiduría, que parecían despedir un resplandor verde, y una enmarañada barba gris como un hato de ramitas y musgo. Estaba hecho de la fibra de los árboles, pero se movía velozmente con unas piernas que no se doblaban y unos pies como raíces vivas, balanceándose y estirándose como un ave zancuda.

Las historias de los elfos cuentan que, cuando Varda, la Reina de los Cielos, volvió a alumbrar las estrellas y con ello despertaron los elfos, también despertaron los ents en los grandes bosques de Arda. Procedían de los pensamientos de Yavanna, la Reina de la Tierra, y eran sus Pastores de Árboles. Demostraron ser pastores y guardianes porque, cuando se provocaba su ira, la furia de los ents era terrible y podían aplastar la piedra y el acero con sus manos desnudas. Se los temía con razón, pero también eran amables y sabios. Amaban a los árboles y a todas las olvar, y las protegían del mal.    En el momento de su Despertar, los ents no sabían hablar, pero los elfos les enseñaron este arte, que les gustó mucho. Les encantaba aprender muchos idiomas, incluso los breves y cortantes de los humanos. Pero preferían sobre todos el idioma que ellos mismos habían creado, y que sólo los ents podían dominar. Surgía de sus gargantas, profundo y lleno como un lento tronar.

Aunque en ocasiones los ents tenían grandes reuniones, llamadas Asambleas de los Ents, en general eran una raza solitaria pues vivían separados los unos de los otros, en aisladas casas en los grandes bosques. A menudo, estas casas eran cavernas montañosas con abundante agua procedente de manantiales, y rodeadas por hermosos árboles. En estos lugares comían, no alimentos sólidos, sino un líquido transparente que guardaban en grandes jarras de piedra. Eran tragos de ent, y el fluido mágico resplandecía con una luz dorada y verdosa. En las casas, también descansaban, y a menudo permanecían de pie durante toda la noche bajo la frescura cristalina de una cascada, para refrescarse.    Así los ents vivían sus vidas sabias, casi inmortales, y las muchas razas de la Tierra prosperaron y decayeron a su alrededor sin perturbar su grandeza. Sólo cuando los impuros orcos llegaron armados con armas de acero, los ents se mostraron enfurecidos. Los ents tampoco amaban a los enanos, porque llevaban hachas y cortaban leña. Y se cuenta que, en la Primera Edad del Sol, los guerreros enanos de Nogrod, que habían saqueado la ciudadela de los elfos grises de Menegroth, fueron atrapados por los ents y destruidos por completo.

En las Edades de las Estrellas, los ents eran varones y hembras, pero, en las Edades del Sol, las ents mujeres se enamoraron de las tierras abiertas donde podían cuidar de las olvar menores: los árboles frutales, los arbustos, las flores, las hierbas y granos; mientras que los ents varones amaban a los árboles del bosque.    Pero, antes de que terminara la Segunda Edad del Sol, los jardines de las ents mujeres fueron destruidos, y con los jardines desaparecieron también aquéllas. Entre ellas se encontraba la esposa de Bárbol, Fimbrethil, a quien llamaban Miembros de Junco, la de los pies ligeros. Ninguna historia habla de su destino. Quizá las ents mujeres se dirigieron hacia el este, o hacia el sur; pero, fuera lo que fuese lo ocurrido, fue ignorado por los ents de los bosques, quienes las buscaron durante muchos años.

Aunque los ents no podían morir como los hombres, se convirtieron en una raza en decadencia. Nunca habían sido numerosos, y algunos murieron por obra del fuego o del acero, y no había nuevos ents niños tras la partida de las ents mujeres. Además, los enormes bosques de Eriador, por donde muchos de ellos habían vagado, habían sido talados o quemados al llegar la Tercera Edad, así que sólo quedaban el Bosque Viejo, que lindaba con la Comarca, y el gran Bosque de los Ents de Bárbol.    En la época de la Guerra del Anillo, Bárbol era uno de los tres ents más viejos, que habían nacido bajo la luz de las estrellas en el Tiempo del Despertar. Además de Bárbol, estaban Finglas, que significa Zarcillo, y Fladrif, que significa Corteza, pero estos dos últimos se habían desentendido incluso de los asuntos de los otros ents.

Los ents eran hostigados por los servidores de Saruman, que habitaban en la vecina Isengard. Por eso entraron en la Guerra del Anillo, y ello constituyó la Gran Marcha de los Ents. Fila tras fila, los ents marcharon contra la fortaleza de Isengard. Con ellos iban los ucornos, los espíritus arbóreos que los obedecían y cuya fuerza era casi tan grande como la de éstos. Las murallas de Isengard fueron destruidas por la ira de los ents y el poder de Saruman fue eliminado. En la Batalla de Cuernavilla, los ucornos avanzaron como un bosque andante, y las legiones de Saruman fueron exterminadas.

entsDespués de la Guerra del Anillo, los ents volvieron a vivir pacíficamente en el Bosque de los Ents, pero siguieron menguando, y se cree que la Cuarta Edad fue la última que vieron.

Las Edades de la Oscuridad

Mientras que Valinor y las Tierras Imperecederas eran bañadas por la resplandeciente y brillante Luz de los Árboles, todas las regiones de la Tierra Media se veían sumergidas en la oscuridad. Aquéllas fueron las Edades de la Oscuridad en la Tierra Media, cuando Melkor excavó los infernales pozos de Utumno, en lo más profundo de las Montañas de Hierro. Con maligno esplendor, dio forma a demoníacos palacios subterráneos con enormes salas abovedadas, túneles laberínticos e insondables mazmorras hechas de piedra negra, fuego y hielo.    En aquel horrible lugar, reunió el Señor de la Oscuridad a todos los poderes malignos del mundo. Su número parecía infinito, y Melkor nunca se cansaba de crear nuevas y aún más terribles formas. Espíritus crueles, fantasmas, espectros y demonios acechaban en las estancias de Utumno. Todas las serpientes del mundo se criaron en los pozos de un reino tenebroso que era el hogar de licántropos y vampiros e innumerables monstruos que se alimentaban de sangre, e insectos que volaban o se arrastraban. Dentro de Utumno, todos obedecían a los demonios discípulos de Melkor, los terribles espíritus Maiar llamados los balrogs, con sus látigos flamígeros y sus negras mazas. El principal de ellos era el Gran Capitán de Utumno, Gothmog, el Balrog.    Pero Utumno no era el único dominio de Melkor. Al principio de las Edades de la Oscuridad, Melkor se alegró de su victoria sobre los Valar y de la destrucción de Almaren y las Grandes Lámparas de Luz. A partir de entonces, buscó sin descanso aumentar más y más su poder y en la parte más occidental de las Montañas de Hierro construyó un segundo dominio. Éste fue la gran fortaleza y armería llamada Angband, la «Prisión de Hierro».

Entonces nombró Señor de Angband a su discípulo más poderoso, Sauron, el hechicero Maia. Con excepción de Manwë, Señor de los Vientos, cuya penetrante mirada vigilaba desde la sagrada montaña de Taniquetil, y las escasas visitas de Oromë el Jinete Salvaje, Yavanna, la Protectora de los Bosques y las Praderas, era la única Vala que visitaba la Tierra Media en aquellos días. Así pues, fue la Dadora de Frutos quien lanzó un sortilegio protector, el Sueño de Yavanna, sobre toda la flora y fauna que había creado para que pudieran sobrevivir a la oscuridad y a la maldad del gobierno de Melkor.    Y éstas fueron las Edades de Gloria para Melkor, el satánico Señor de la Oscuridad. Al destruir las Lámparas de la Luz, Melkor se adueñó de todas las regiones oscurecidas y devastadas de la Tierra Media. Y sobre ellas ejerció su dominio durante diez mil años humanos.

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Las Edades de las Estrellas

Transcurridas muchas Edades de la Oscuridad, Varda, la Señora de los Cielos, recogió el rocío del Árbol Plateado de los Valar y, cruzando los cielos, encendió de nuevo las tenues estrellas que brillaban débilmente sobre la Tierra Media, de manera que se volvieron brillantes y cegadoras en la noche aterciopelada. Las criaturas de Melkor estaban tan poco acostumbradas a la luz que gritaron de dolor cuando aquellos rayos de luz estelar atravesaron sus tenebrosas almas. Aterrorizadas, huyeron y se escondieron.    Pero, por encima de todo, el Renacimiento de las Estrellas significó el Despertar de los elfos. Porque, cuando las estrellas brillaron sobre la Tierra Media, los elfos despertaron con la luz estelar en sus ojos, y algo de aquella mágica luz quedó para siempre en ellos. El lugar del Despertar fue la laguna de Cuiviénen, en las orillas de Helcar, el mar interior a los pies de las Orocarni, las Montañas Rojas.

Las Edades de las Estrellas fueron también el tiempo en que despertaron otros dos pueblos parlantes: los enanos, que fueron concebidos por Aulë el Herrero, y los ents, que fueron concebidos por la esposa de Aulë, Yavanna, la Dadora de Frutos. También entonces, Melkor crió otras dos razas de criaturas malignas en los pozos de Utumno. Fueron los orcos y los trolls: formas de vida corruptas hechas a partir de elfos y ents torturados que cayeron en sus manos.

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Despertar de los Enanos

En una gran estancia bajo las montañas de la Tierra Media, Aulë, el Herrero de los Valar, dio forma a los Siete Padres de los enanos durante las Edades de la Oscuridad, cuando Melkor y sus siervos malvados de Utumno y Angband dominaban toda la Tierra Media. Por ello Aulë hizo a los enanos fuertes y resistentes, inmunes al frío y al calor, y más recios que las razas que surgieron después de ellos. Aulë conocía la gran maldad de Melkor, y por eso hizo a los enanos tenaces, indomables y persistentes en el esfuerzo y el trabajo. Eran valientes en el combate y su voluntad y orgullo no podían doblegarse.

Los enanos eran mineros, albañiles, artesanos del metal y los más maravillosos artesanos de la piedra. Estaban bien preparados para los trabajos artesanales de Aulë, quien había dado forma a las montañas, ya que eran fuertes y duros, aunque no altos, pues sólo medían entre un metro y veinte y uno y medio de estatura. Como sus fatigas iban a ser muchas, se les concedió una esperanza de vida en torno a los dos siglos y medio, ya que eran mortales; también podían encontrar la muerte en el combate. Aulë hizo a los enanos muy sabios en el conocimiento de sus técnicas artesanales y les dio un idioma propio, el khuzdul. En este idioma, Aulë era Mahal y los enanos los khazâd, pero era un idioma secreto que nadie que no fuera enano conocía, aparte de unas pocas palabras, y que ellos protegían celosamente. Los enanos siempre dieron las gracias a Aulë y reconocían que por él adquirieron forma. Pero la verdadera vida se la dio Ilúvatar.

Se cuenta que, cuando Aulë hizo a los enanos, los ocultó a los demás Valar y creyó que tanto ellos como él mismo escapaban al conocimiento de Ilúvatar. Pero Ilúvatar se apercibió de lo hecho por Aulë y juzgó que era un acto sin malicia, por lo que santificó a los enanos. Pero no permitió que esta raza apareciera antes que sus hijos preferidos, los elfos, que debían ser los Primeros Nacidos. Así que, aunque los enanos ya estuvieran completamente acabados, Aulë los cogió y los escondió muy profundo bajo las rocas y en esa oscuridad durmieron los Siete Padres de los enanos durante muchas edades antes de que volvieran a iluminarse las estrellas y se acercara el Tiempo del Despertar.

Piedra del ArcaFue así que los elfos despertaron en Cuiviénen en el este, en la Primera Edad de las Estrellas. En los años que siguieron, los Siete Padres de los enanos despertaron y su cámara de piedra se abrió y se alzaron y quedaron maravillados.    Se dice que cada uno de estos Siete Padres construyó una gran mansión bajo las montañas de la Tierra Media, pero las historias élficas de estos primeros días sólo hablan de tres. Eran los reinos enanos llamados Belegost y Nogrod en las Montañas Azules, y Khazad-dûm en las Montañas Nubladas. La historia de Khazad-dûm es la más larga porque ésta era la casa del Primer Padre, llamado Durin I o Durin el Inmortal.

Durante la Edad de las Estrellas, los enanos de Belegost y Nogrod fueron una bendición para los elfos de Beleriand, porque fueron al reino de los elfos grises con armas y herramientas de acero y mostraron gran habilidad en el trabajo de la piedra. Y, aunque los elfos grises no conocían previamente a aquella raza, a la que encontraban poco agraciada, y a la que llamaron los naugrim, el «pueblo menguado», pronto comprendieron que los enanos eran diestros en las artesanías de Aulë, y por eso los llamaron gonnhirrim, «maestros de la piedra». Hubo mucho comercio entre elfos y enanos, y ambos pueblos prosperaron.

Tuor, Gelmir y Arminas_1En las Edades de las Estrellas, los enanos de las Montañas Azules dieron forma al mejor acero que nunca había visto el mundo. En Belegost (que también recibía los nombres de Gabilgathol y Mickleburgo) se hizo por primera vez la famosa cota de malla enana, hecha de anillos engarzados, mientras que en Nogrod (que también se llamaba Tumunzahar y Morada Hueca) vivió Telchar, el mayor herrero enano de todos los tiempos. En aquella época, los enanos forjaban las armas de los sindar y construyeron para los elfos grises del rey Thingol su ciudadela de Menegroth, las Mil Cavernas, que tuvo fama de ser la más hermosa de las mansiones de la Tierra Media. La Guerra de las Joyas estalló en la Primera Edad del Sol, y en ella la mayoría de los enanos lucharon al lado de los elfos contra los siervos de Morgoth. De todos los enanos de esa época, el rey Azaghâl, Señor de Belegost, fue el más famoso. En la Batalla de las Lágrimas Innumerables sólo los enanos resistieron las llamaradas del fuego de los dragones, porque eran una raza de herreros, acostumbrados a las altas temperaturas, y en sus yelmos llevaban máscaras de acero que les protegían los rostros de las llamas. Pero no todos los hechos de los enanos en esa edad fueron dignos de elogio. Porque, según se cuenta, los enanos de Nogrod codiciaban el Silmaril y para conseguirlo asesinaron al rey Thingol y saquearon Menegroth.    Smaug sobre el Tesoro de Erebor_1

A partir de finales de la Primera Edad del Sol, las historias de elfos y hombres que hablan de los enanos se refieren principalmente a aquellos del linaje de Durin que vivían en Khazad-dûm. Cuando llegó la destrucción de Beleriand con la Guerra de la Ira, las mansiones de Belegost y Nogrod se derrumbaron y desaparecieron. Los enanos de estos reinos fueron a las Montañas Nubladas en la Segunda Edad e hicieron que Khazad-dûm, la más grande mansión de los enanos en la Tierra Media, fuera aún más grande. En la Segunda Edad muchos de los elfos noldor de Lindon entraron en Eregion, cerca de la Puerta Occidental de Khazad-dûm, y fundaron un reino para poder comerciar con los enanos y conseguir mithril, el metal precioso que allí se encontraba en abundancia. Estos elfos eran los Gwaith-i-Mírdain, que más tarde se llamaron a sí mismos Herreros elfos. Gracias a la sabiduría de estos elfos y al engaño de Sauron, se forjaron en este lugar los Anillos de Poder. Y, aunque siete de estos Anillos fueron entregados a los enanos, no se vieron arrastrados a las terribles guerras que se sucedieron hasta el final de la Segunda Edad. En Khazad-dûm, los enanos cerraron las puertas de sus mansiones a los problemas del mundo. Nadie podía forzar la entrada en su reino, pero a partir de entonces se pensó que era un reino aislado y tenebroso y por eso Khazad-dûm fue rebautizado como Moria.

Así los enanos del linaje de Durin llegaron a la Tercera Edad del Sol, aunque para entonces sus mejores días ya habían pasado y el pueblo enano había comenzado a menguar. Pero Moria se mantuvo durante cinco Edades de las Estrellas y tres Edades del Sol, y hasta el siglo veinte de la Tercera Edad seguía siendo rica y orgullosa. Pero en el año 1980, siendo rey Durin VI, los mineros enanos excavaron demasiado hondo bajo las montañas y liberaron a un gran demonio. Se trataba de uno de los balrogs de Morgoth, quien avanzó furioso y mató a Durin VI y a su hijo Náin y expulsó a los enanos de Moria para siempre.

Thorin caido_1El pueblo de Durin se convirtió en un pueblo errante, sin hogar, pero en el año 1999 el hijo de Náin, Thráin, fundó el Reino bajo la Montaña, en Erebor. Durante un tiempo Thráin y algunos de los enanos de Moria prosperaron, porque Erebor era rico en metales y piedras preciosas, pero el hijo de Thráin, Thorin, abandonó el lugar y en el año 2210 se marchó a las Montañas Grises, donde se decía que ya vivían la mayor parte de los antiguos habitantes de Moria. Aquí Thorin fue aceptado como rey y con su Anillo de Poder consiguió que su pueblo volviera a crecer y prosperar. Tras Thorin gobernó su hijo Gróin, después Óin y Náin II, y las Montañas Grises se hicieron famosas por el oro de los enanos. Y ocurrió que durante el reinado del hijo de Náin II, Dáin, llegaron del Desierto del Norte muchos dragones del frío. Estos dragones codiciaban la riqueza de los enanos y venían en son de guerra y mataron a los enanos y los expulsaron de las Montañas Grises.

En el año 2590 el heredero de Dáin I, Thrór, llevó a parte de los supervivientes de las Montañas Grises de vuelta al Reino bajo la Montaña en Erebor, mientras que ese mismo año, su hermano, Grór, llevaba a los que quedaban a las Colinas de Hierro. Y de nuevo, durante un tiempo, todos prosperaron porque había mucho comercio entre los enanos, los hombres de Valle y Esgaroth y los elfos del Bosque Negro.    Pero para el pueblo de Durin la paz fue breve, porque en 2770, durante el largo reinado de Thrór, el mayor dragón de la Tercera Edad, el dragón alado de fuego llamado Smaug el Dorado, llegó a Erebor. Nadie podía hacer frente a esta fiera. Mató como quiso, arrasó Valle y expulsó a los enanos de la Montaña. Smaug permaneció allí durante dos siglos, como Señor de la Montaña Solitaria.

thorinUna vez más los enanos habían sido expulsados de sus hogares. Algunos se retiraron a las Colinas de Hierro en busca de refugio, pero otros supervivientes siguieron al rey Thrór y a su hijo, Thráin II, y nieto, Thórin II, en grupos errantes. En esta época, Thrór murió a manos de los orcos de Moria y su cuerpo fue mutilado y su cabeza cortada fue entregada a su pueblo. Todas las Casas de los enanos se reunieron y decidieron declarar la terrible y sangrienta Guerra de los Enanos y los Orcos. Duró siete largos años y por todas las regiones occidentales el ejército enano limpió cada cueva de orcos y aniquiló a las bandas orcas, hasta que al final llegó a la Puerta Oriental de Moria en el año 2799. Aquí se libró la Batalla de Azanulbizar. En esa batalla los orcos del norte fueron casi totalmente exterminados por los enanos. Pero los enanos encontraron poca alegría en esta victoria, porque la mitad de sus guerreros perecieron. Los enanos regresaron a sus reinos llenos de tristeza. El nieto de Grór, Dáin Pie de Hierro, volvió a gobernar en las Colinas de Hierro, mientras que Thráin II con su hijo Thorin II (ahora llamado Escudo de Roble) se dirigían al oeste, a las Montañas Azules, y fundaban allí un humilde reino.

throrPero Thráin II no reinó mucho tiempo, porque durante un viaje fue capturado por Sauron cerca del Bosque Negro y encerrado en Dol Guldur. Le fue arrebatado el último de los Anillos de los enanos y fue torturado hasta morir.    Thorin Escudo de Roble se puso en contacto con el mago Gandalf en el año 2941 e inmediatamente se pusieron de acuerdo en el plan de una gran aventura, que es narrada por el hobbit Bilbo Bolsón en el «Libro Rojo de la Frontera del Oeste». Este mismo hobbit y doce enanos acompañaron a Thorin en su misión para recuperar su reino. Los doce eran: Fíli, Kíli, Dori, Ori, Nori, Óin, Glóin, Balin, Dwalin, Bifur, Bofur y Bombur.

Tal y como se cuenta en la historia del hobbit, Thorin cumplió su misión. Porque, al final, el dragón Smaug el Dorado resultó muerto y Thorin II tomó posesión del reino que le pertenecía por derecho, aunque su gobierno fuera breve. A continuación vino la Batalla de los Cinco Ejércitos en la que orcos, lobos y murciélagos lucharon contra enanos, elfos, hombres y águilas. Y, si bien las legiones de orcos fueron destruidas, Thorin también perdió la vida. Éste no fue, sin embargo, el final del linaje de Durin, porque Dáin Pie de Hierro había acudido a la Batalla de los Cinco Ejércitos con quinientos guerreros de las Colinas de Hierro y era el heredero legal de Thorin, al ser, al igual que éste, bisnieto de Dáin I. Así Dáin Pie de Hierro se convirtió en Dáin II y gobernó con sabiduría hasta los últimos días de la Guerra del Anillo, cuando cayó luchando junto al rey Brand de Valle ante las puertas del Reino bajo la Montaña.

Pero este reino enano resistió el ataque de los siervos de Sauron y el heredero de Dáin, Thorin III, a quien también se llamaba Thorin Yelmo de Piedra, gobernó largo tiempo y prósperamente hasta bien entrada la Cuarta Edad del Sol. El Reino bajo la Montaña no fue el último y único hogar del pueblo de Durin en la Cuarta Edad. Otro noble enano, descendiente de Borin, hermano de Dáin I, fundó un reino enano al comienzo de la Cuarta Edad, después de la Guerra del Anillo. Este enano era Gimli, hijo de Glóin; ganó justa fama en la guerra y fue uno de los miembros de la Comunidad que se eligió para la Misión del Anillo. Al final de la guerra, Gimli llevó a muchos enanos del Reino bajo la Montaña a las maravillosas cavernas del Abismo de Helm y todos lo reconocieron señor de Aglarond, las «cavernas centelleantes».

Gimli, el gimliamigo de los elfos, gobernó Aglarond durante más de un siglo, pero a la muerte del rey Elessar dejó el gobierno en manos de otros y se fue al reino de su gran amigo Legolas, el Señor elfo de Ithilien. Allí, Gimli se embarcó en una nave élfica y con su compañero navegó por encima del Gran Mar hacia las Tierras Imperecederas. Eso es lo último que las historias de la Tierra Media cuentan sobre los enanos.

Cuando Oromë el Jinete descubrió el Despertar de los elfos y los Valar se enteraron del mal que Melkor les había infligido, se reunieron en consejo de guerra. Los Valar y Maiar se dirigieron hacia la Tierra Media dispuestos a batallar contra Melkor. Durante esta Guerra de los Poderes, exterminaron las legiones malignas de Melkor, derrumbaron la gran muralla de las Montañas de Hierro y destruyeron completamente Utumno. El dominio de Melkor sobre la Tierra Media había terminado. Aquél fue cargado de cadenas y permaneció prisionero en Valinor durante muchas edades. Este período se conoció como la Paz de Arda y fue la época del Gran Viaje, cuando los elfos realizaron sus grandes migraciones hacia el oeste, a Eldamar, en las costas de las Tierras Imperecederas. En su mayor parte, éstos fueron años gloriosos para los elfos, tanto en la Tierra Media como en las Tierras Imperecederas.    Los Altos elfos que consiguieron terminar el Gran Viaje y que se establecieron en Eldamar construyeron las ciudades maravillosas de Tirion, Alqualondë y Avallónë. Pero muchos otros se quedaron atrás, debido al amor que profesaban a la Tierra Media. Crearon sus reinos en tierras mortales y vivieron vidas gloriosas.

El Despertar de los Elfos

En el mismo momento en que Varda, la Señora de los Cielos, encendía de nuevo las brillantes estrellas sobre la Tierra Media, los Hijos de Eru despertaron junto a la laguna de Cuiviénen, el «agua del despertar». Este pueblo era el de los quendi, llamados también elfos, y, cuando cobraron vida, lo primero que advirtieron fue la luz de las nuevas estrellas. Por eso, los elfos aman por encima de todo a las estrellas y adoran a Varda, a la que conocen como Elentári, Reina de las Estrellas, por encima de todos los Valar. Y aún más, cuando la nueva luz penetró en los ojos de los elfos en el momento del despertar, permaneció en ellos y desde entonces brilló en sus ojos.    Así Eru el Único, a quien los nacidos en la tierra llaman Ilúvatar, creó la más hermosa y la más sabia de las razas que jamás existieron. Ilúvatar declaró que los elfos tendrían y harían más cosas hermosas que cualquier otra criatura terrenal y que disfrutarían de la máxima felicidad y padecerían los mayores sufrimientos. Serían inmortales y no envejecerían, de manera que vivirían mientras la Tierra viviera. Nunca conocerían la enfermedad o las pestes, pero sus cuerpos serían de la misma sustancia que la Tierra y podrían ser destruidos. Podían hallar la muerte por el fuego o el acero en la guerra, ser asesinados o incluso morir de pena.

Muerte de finrod eeTendrían el mismo tamaño que los hombres, que todavía no habían sido creados, pero los elfos serían más fuertes física y espiritualmente, y no se debilitarían con la edad; sólo se harían más sabios y hermosos.  Aunque eran seres mucho menores en estatura y poder que los divinos Valar, los elfos comparten la naturaleza de esos poderes en mayor medida que la raza de los Segundos Nacidos. Se dice que los elfos siempre andan en medio de una luz que es como el resplandor de la luna cuando está justo debajo del horizonte. Sus cabellos son como hilos de oro o de plata, o de azabache pulido, y la luz de las estrellas brilla a su alrededor, en el pelo, en los ojos, en sus sedosas vestimentas o en sus manos enjoyadas. Siempre hay luz en un rostro élfico, y el sonido de sus voces es variado, hermoso y sutil como el del agua. De todas las artes, son maestros en el habla, la canción y la poesía. Los elfos fueron los primeros que hablaron en la Tierra y nadie antes que ellos cantó. Y por eso se llamaban a sí mismos, muy apropiadamente, los quendi, los «parlantes», porque enseñaron a hablar a todas las razas de la Tierra.

elrondEn la Primera Edad de las Estrellas, tras la caída de Utumno y la derrota de Melkor, el Enemigo Oscuro, los Valar llamaron a los elfos para que fueran a las Tierras Imperecederas en el oeste. Esto ocurrió antes de que surgieran el Sol y la Luna, cuando la Tierra Media sólo estaba iluminada por las estrellas y los Valar querían proteger a los elfos de las tinieblas y del mal acechante que Melkor había dejado tras de sí. Y así, en las Tierras Imperecederas que se encuentran más allá de los mares occidentales, los Valar prepararon un lugar llamado Eldamar, que significa «hogar de los elfos», donde se había predicho que con el tiempo los elfos edificarían ciudades con cúpulas de plata, calles de oro y escaleras de cristal.

4 Feanor AregandoDe esta manera los elfos se dividieron por primera vez, porque no todos los pueblos élficos querían abandonar la Tierra Media y entrar en la Luz Eterna de las Tierras Imperecederas. Atendiendo a las invitaciones de los Valar, un gran número de elfos marchó al oeste, y éstos fueron los eldar, el «pueblo de las estrellas», pero otros se quedaron por su amor a la luz de las estrellas y se llamaron los avari, los «renuentes». Aunque eran diestros en las vías de la naturaleza y, como toda su raza, inmortales, eran un pueblo menor. Casi todos se quedaron en las regiones orientales donde el poder de Melkor era más intenso, y por eso menguaron.  Los eldar fueron llamados también el Pueblo del Gran Viaje porque viajaron hacia el oeste a través de las regiones sin caminos de la Tierra Media, hacia el Gran Mar, durante muchos años. De este pueblo élfico existían tres linajes, gobernados por tres reyes. El primer linaje era el de los vanyar, y su rey era Ingwë; el segundo era el de los noldor, y Finwë era su señor, y el tercero era el de los teleri, quienes eran gobernados por Elwë Singollo. Los vanyar y noldor alcanzaron el Belegaer, el Mar del Oeste, mucho antes que los teleri, y Ulmo, Señor de las Aguas, fue a su encuentro y los colocó sobre una isla que era como una inmensa nave. Llevó entonces a los dos linajes a través del mar a las Tierras Imperecederas, a Eldamar, el lugar que los Valar tenían dispuesto para ellos.

FingolfinsEl destino de los teleri fue diferente que el de sus parientes y se separaron en varias razas. Debido a que eran los más numerosos, el viaje de los teleri fue el más lento. Muchos se volvieron atrás, y entre ellos se contaron los nandor, los laiquendi, los sindar y los falathrim. Elwë, el Gran Rey, se perdió y permaneció en la Tierra Media. Sin embargo, la mayor parte de los teleri siguió avanzando hacia el oeste, y nombraron rey a Olwë, hermano de Elwë, y llegaron al Gran Mar. Allí los esperaba Ulmo, quien por fin los llevó a Eldamar.

En Eldamar, los vanyar y los noldor construyeron una gran ciudad que se llamó Tirion, sobre la colina de Túna, mientras que, en la costa, los teleri edificaron el Puerto de los Cisnes, que en su idioma era Alqualondë. Estas ciudades de los elfos fueron las más hermosas del mundo.    En la Tierra Media, los sindar (a quienes se llamó elfos grises) se hicieron más poderosos que el resto de los elfos de las tierras mortales, gracias a las enseñanzas y a la luz de Melian la Maia. En el bosque de Doriath se fundó un reino encantado de gran poder. Con la ayuda de los enanos de las Montañas Azules, los sindar edificaron Menegroth, llamada las Mil Cavernas, por estar construida bajo una montaña. Pero era como un bosque lleno de linternas doradas, por cuyos pasillos podía oírse el canto de los pájaros y el fluir del agua en fuentes de plata.

Luz de Valinor ante Earendil_1Éstas fueron las edades de apogeo de los eldar, tanto en la Tierra Media como en las Tierras Imperecederas. Durante esta época, el príncipe noldo Fëanor creó los Silmarils, tres joyas parecidas a diamantes que brillaban con una llama que era en sí una forma de vida y resplandecían con la Luz viva de los Árboles de los Valar.    Entonces, las mentiras difundidas por Melkor dieron fruto y hubo conflictos y guerra. Con Ungoliant, la Gran Araña, Melkor destruyó los Árboles y su Luz desapareció para siempre de las Tierras Imperecederas. Durante la Larga Noche que vino a continuación, Melkor robó los Silmarils y huyó con Ungoliant atravesando Helcaraxë, el «hielo crujiente», para regresar a la Tierra Media y a los pozos de Angband, su gran arsenal.    Fëanor juró venganza y los noldor persiguieron a Melkor hasta la Tierra Media. Al hacerlo se convirtieron en un pueblo maldito, porque capturaron las naves cisnes de los teleri de Alqualondë y mataron a sus hermanos elfos. Aquélla fue la primera matanza entre elfos. Con los barcos de los teleri, los noldor de Fëanor cruzaron el Gran Mar, Belegaer, mientras que los noldor mandados por Fingolfin, en un acto de gran valor, se atrevieron a cruzar Helcaraxë a pie.

Tal y como cuenta el «Quenta Silmarillion», así comenzó la Guerra de las Joyas. Los noldor persiguieron a Melkor y lo llamaron Morgoth, el «enemigo oscuro del mundo». La guerra fue amarga y terrible y, de los eldar que estaban en la Tierra Media, fueron pocos los que sobrevivieron. Por fin, acudieron los Valar y muchos eldar de las Tierras Imperecederas, y en la Guerra de la Ira aplastaron para siempre a Morgoth el Enemigo. Pero en dicha guerra Beleriand fue destruida y cubierta por las olas del ancho mar. Los grandes reinos de aquella región desaparecieron para siempre, al igual que las ciudades élficas de Menegroth, Nargothrond y Gondolin. Sólo Lindon, una pequeña parte de Ossiriand, sobrevivió al diluvio. Allí permaneció el último reino eldarin en la Tierra Media durante los primeros años de la Segunda Edad del Sol. La mayoría de los eldar que sobrevivieron a la Guerra de la Ira volvieron a Occidente, embarcaron en las blancas naves de los teleri y navegaron hasta Tol Eressëa, en la bahía de Eldamar, donde se encuentra el puerto de Avallónë. Mientras tanto, los hombres que ayudaron a los eldar contra Morgoth fueron a una isla llamada Númenor.

gil galadPero algunos de los eldar permanecieron todavía en las tierras mortales durante algún tiempo. Uno de ellos fue Gil-galad, que fue el último de los grandes reyes de los eldar en la Tierra Media. Su reinado duró hasta la Segunda Edad del Sol, y el reino de Lindon sobrevivió hasta la Cuarta Edad. En los años de la Segunda Edad hubo paz. Algunos señores noldor y sindar se unieron a los elfos silvanos y crearon reinos propios: Thranduil convirtió a Bosqueverde el Grande en su Reino del Bosque, y Celeborn y Galadriel gobernaron en Lothlórien, el Bosque Dorado. En aquella época la principal de las colonias eldarin fue Eregion, que los hombres llamaron Acebeda, donde fueron muchos nobles noldor. Se los llamó Gwaith-i-Mírdain, pero en días posteriores fueron conocidos como los Herreros elfos. Y a ellos acudió disfrazado Sauron el Maia, servidor de Morgoth. Celebrimbor, el más grande Herrero de la Tierra Media, nieto de Fëanor, el creador de los Silmarils, vivía en Acebeda. Por orden suya y merced a sus capacidades se hicieron los Anillos de Poder, y, debido a ellos y al Anillo Único que forjó Sauron, tuvo lugar la Guerra entre los elfos y Sauron, así como muchas otras guerras.

celebrimborLas batallas de la Guerra contra Sauron fueron terribles. Celebrimbor pereció y su país quedó arruinado, y Gil-galad envió a Elrond y a muchos guerreros de Lindon para ayudar al pueblo de Eregion. Los elfos que sobrevivieron a la destrucción de Eregion huyeron a Imladris (que en la Tercera Edad recibió el nombre de Rivendel) y se escondieron del terror, y tomaron como señor a Elrond Medio elfo. Pero, aunque los elfos no tenían suficiente fuerza para acabar con el poder del Señor Oscuro mientras éste tuviera el Anillo Único, sus aliados, los númenóreanos, se habían hecho poderosos en Occidente. Los númenóreanos llegaron en sus naves a Lindon y expulsaron a Sauron de las tierras del oeste. Más adelante, regresaron otra vez, cogieron prisionero al Señor Oscuro y se lo llevaron a su país cargado de cadenas.

Allí permaneció Sauron hasta que las tierras de Númenor fueron engullidas por las aguas del mar de Belegaer y sobrevino el Cambio del Mundo, cuando las Tierras Imperecederas fueron apartadas de los Círculos del Mundo. Las tierras mortales se cerraron sobre sí mismas y las Tierras Imperecederas fueron colocadas en un lugar que sólo podían alcanzar las blancas naves élficas. Pero en esa Segunda Edad del Sol todavía quedaba Sauron, el Señor de los Anillos, que había escapado a la Caída de Númenor y regresado a su reino de Mordor. Por eso se constituyó la Última Alianza de hombres y elfos. Juntos destruyeron Mordor y Barad-dûr, su torre, y le arrebataron el Anillo. Él y sus siervos perecieron y pasaron a las sombras, pero Gil-galad, el último Gran Rey de los elfos en la Tierra Media, también murió, al igual que ocurrió con casi todos los grandes señores númenóreanos.

Quedaron todavía unos pocos eldar para vigilar las tierras que lentamente iba controlando la raza humana. En la Tercera Edad, la presencia de los eldar en la Tierra Media apenas era una sombra de lo que había sido en tiempos pasados. Lindon permaneció pero se mantuvo aislado de las luchas de la Tierra Media, y Círdan, el Señor de los Puertos Grises, era el elfo de más alto rango. Las preocupaciones de los elfos parecían ceñirse a ellos mismos en todo menos en un asunto: el del Señor de los Anillos, quien regresó de nuevo a Mordor y envió a sus siervos, los Nazgûl, en todas direcciones. Entonces los elfos y los descendientes de los númenóreanos lucharon de nuevo en lo que se llamó la Guerra del Anillo, hasta que al fin el Anillo Único fue destruido. Mordor volvió a caer definitivamente, y Sauron desapareció para siempre, al igual que hicieron sus siervos, y su dominio sobre todo el mal del mundo se rompió. En la Cuarta Edad, en la Era del Dominio de los hombres, los últimos eldar zarparon de los Puertos Grises a bordo de las últimas naves blancas que construyó Círdan, para seguir el Camino Recto. Y así desapareció para siempre este Pueblo de las Estrellas, rumbo a aquel lugar fuera del alcance de los mortales, quienes sólo lo conocen por las leyendas y, tal vez, por los sueños.

Durante las Edades de las Estrellas hubo un gran reino élfico en Beleriand, en el noroeste de la Tierra Media. Lo crearon los elfos del pueblo de los teleri que seguían al rey Thingol y a la reina Melian la Maia. Se los llamó elfos grises o sindar, y su reino era la enorme región boscosa de Doriath. Su capital fue Menegroth, las Mil Cavernas, y las cavernas y cuevas de su ciudadela constituían una de las maravillas de la Tierra Media. Menegroth estaba hábilmente tallada para parecer un bosque de hayas subterráneas, con árboles, aves y animales esculpidos en piedra y grandes salas pobladas de fuentes plateadas e iluminadas por lámparas de cristal.    Los señores de los sindar fueron los amos de Beleriand y los elfos más poderosos de la Tierra Media en las Edades de las Estrellas. Sus aliados eran los elfos marinos de las Falas, los laiquendi (o elfos verdes) de Ossiriand y los enanos de Belegost y Nogrod en las Montañas Azules.

Estos reinos enanos de Nogrod y Belegost prosperaron merced a su comercio con los elfos de Beleriand a lo largo de las Edades de las Estrellas. Maestros en el trabajo de la piedra, excavaron enormes galerías bajo las Montañas Azules en busca de metales preciosos y fueron contratados por los elfos para excavar la mayoría de las grandes estancias y salas de Menegroth. Los enanos de Nogrod eran considerados los mejores herreros de la Tierra Media y forjaban espadas y lanzas del mejor acero, mientras que los enanos de Belegost fueron los primeros en fabricar cotas de malla y armaduras a prueba de dragones. Hasta cierto punto, las alianzas de los elfos de Beleriand se extendían hacia el este, hasta el enorme bosque primitivo de Eriador. Porque allí, durante las Edades de las Estrellas, la raza de los ents, los gigantescos Pastores de Árboles, vivió y ofreció su amistad a los elfos sindar de Beleriand y a los elfos silvanos.

Más allá de Eriador, en las Montañas Nubladas, se encontraba Khazad-dûm, el más importante de los reinos enanos. También prosperó en las Edades de las Estrellas y extendió sus construcciones bajo las montañas, aunque no desempeñó un gran papel en las historias y fortunas de Beleriand.

Las Edades de las Estrellas duraron diez mil años humanos y fueron tiempos de descubrimientos y maravillas, de gloria y de magia. Pero todo esto terminó cuando Melkor fue por fin liberado en Valinor. Tras un período de aparente arrepentimiento, se alzó en toda su ira y destruyó los Árboles de los Valar. Luego huyó a la Tierra Media septentrional, donde volvió a ocupar su fortaleza de Angband en las Montañas de Hierro. La Paz de Arda terminó cuando el conflicto se extendió a la Tierra Media, y las Edades de las Estrellas tocaron a su fin.

La Primera Edad del Sol

Aunque las Edades del Sol son el núcleo principal de prácticamente todas las historias de Tolkien, este astro no surge en el cielo hasta la trigésima edad valariana o, lo que es lo mismo, 30.000 años humanos después de la Creación de Arda. Aun así, el tiempo transcurrido en años solares es muy extenso. Al final de la Guerra del Anillo y de la Tercera Edad habrán transcurrido 7.063 años humanos. En las primeras cronologías de los «Anales de Valinor», Tolkien nos cuenta que 29.980 años humanos después de la Creación de Arda, Melkor y la Gran Araña Ungoliant pusieron fin a las Edades de los Árboles en Valinor y extinguieron su luz para siempre. Pero las Valar Yavanna, Dadora de Frutos, y Nienna, la Plañidera, consiguieron extraer de sus restos arruinados una única flor de plata llamada Isil la Refulgente y un único fruto dorado llamado Anar el Fuego de Oro. Fueron colocados en grandes recipientes forjados por Aulë el Herrero y, en el año 30.000 (cronología humana) de la Creación de Arda, estos brillantes recipientes fueron llevados a los cielos. Eran el Sol y la Luna y a partir de entonces iluminaron todas las tierras de Arda.

Igual que el Renacimiento de las Estrellas significó el Despertar de los elfos, el Amanecer del Sol señaló el Despertar de los hombres. Cuando la primera luz de la mañana penetró en los ojos de los hombres, despertaron a una nueva edad. Porque Ilúvatar, igual que había creado la raza inmortal de los elfos en el principio de los tiempos y la había escondido en la laguna de Cuiviénen, también había creado la raza mortal de los hombres y los ocultó en el este de la Tierra Media, en un lugar llamado Hildórien, la «tierra de los seguidores», al otro lado de las Montañas del Viento.    Este nuevo pueblo no podía compararse con los elfos en cuanto a fuerza de cuerpo y alma. Eran mortales y su vida era breve, incluso comparada con la de los enanos. Compadecidos, los elfos enseñaron a estas gentes enfermizas todo lo que pudieron, pero terminaron descubriendo que en su mortalidad residía una fuerza secreta. Porque esta raza resultó ser más adaptable a las exigencias de un mundo cambiante y, a pesar de morir fácilmente y en gran número, también se reproducían más rápido que cualquier otra raza con excepción de la de los orcos.

Despertar de los Hombres

Al igual que los elfos aparecieron con el Renacimiento de las Estrellas, los hombres surgieron con el Nacimiento del Sol. En la región que los elfos llamaron Hildórien, «la tierra de los seguidores», que se encontraba en el extremo oriente de la Tierra Media, los hombres abrieron por primera vez los ojos y vieron la nueva luz. A diferencia de los elfos, los hombres eran mortales e, incluso comparados con los enanos, sus vidas eran breves. Los hombres no podían equipararse a los elfos ni en fuerza física ni en nobleza de espíritu. Eran una raza débil que sucumbía fácilmente a las epidemias y los duros elementos del mundo. Por este motivo, los elfos los llamaron engwar, los «enfermizos». Pero, como raza, los humanos eran tenaces y se reproducían con mayor rapidez que cualquier otra raza, con la única excepción de los orcos, y, aunque morían en gran número, se multiplicaban una y otra vez hasta que acabaron por prosperar en las tierras orientales, por lo que algunos los llamaron «los usurpadores».

3 Beren con SilmarilMorgoth llegó a esas tierras y encontró en los hombres, al menos en su mayor parte, un pueblo al que podía doblegar con facilidad.    Algunos huyeron de su maldad y se esparcieron hacia el oeste y el norte. Acabaron llegando a Beleriand y a los reinos de los elfos noldor. Éstos aceptaron aliarse con aquellos hombres y los llamaron atani, los «Segundos Nacidos», pero más tarde, como la gran mayoría de los habitantes de Beleriand hablaban el idioma de los elfos grises, se los conoció más comúnmente como edain, los «Segundos».    Los edain se dividían en tres huestes: la Primera Casa de Bëor, la Segunda Casa de Haladin, y la Tercera Casa de Haldor. Las hazañas de las Tres Casas de amigos de los elfos fueron muy renombradas. Uno de los relatos humanos de la Primera Edad es el «Narn i Hîn Húrin», que versa sobre Húrin, el matador de trolls; de Túrin, quien mató a Glaurung, el Padre de los dragones; de Beren, que arrancó un Silmaril de la corona de hierro de Morgoth, y de Eärendil el Marinero, quien pilotaba Vingilot y llevó a los cielos a la Estrella de la Mañana.    En la Primera Edad llegaron todavía más hombres procedentes del este. Eran un pueblo distinto del que los elfos llamaron hombres cetrinos y Orientales. En épocas de guerra, la mayoría de estos hombres demostraron ser poco de fiar y, aunque fingieron amistad hacia los elfos, los traicionaron ante el Enemigo.

3 Beren y Luthien  Cuando terminó la Primera Edad del Sol y Morgoth fue arrojado al Vacío, la tierra de Beleriand fue tragada por el Mar Occidental. Todos los enemigos que habitaban en Beleriand murieron, así como la mayoría de los elfos y de los edain. Los edain que sobrevivieron a esa edad se dividieron.

Algunos huyeron del hundimiento de Beleriand y se dirigieron al este. Vivieron en los Valles del Anduin con otros de su raza que nunca El arbol blancohabían entrado en Beleriand; se los llamó Hombres del Norte, de Rhovanion. Otros edain se dirigieron al sur con los elfos. A éstos se les concedió un país que estaba en el Mar Occidental y se los llamó dúnedain, los hombres de Oesternesse, porque su isla se llamaba Oesternesse, que en lengua élfica era Númenor. En la Segunda Edad, los dúnedain recibieron el nombre de númenóreanos y se convirtieron en una gran potencia marítima. También se hicieron más longevos y más sabios y fuertes. Su historia en la Segunda Edad fue gloriosa pero, corrompidos por Sauron, declararon la guerra a los Valar y fueron destruidos. Númenor se hundió en un gran abismo, el Mar Occidental la cubrió y nunca más se supo de ella.

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Aunque la mayor parte de los númenóreanos perecieron, hubo algunos que se salvaron del desastre. Entre ellos se hallaban los númenóreanos negros, que se establecieron en el país de Umbar, en el sur de la Tierra Media.

Pero los más nobles de entre los númenóreanos regresaron a la Tierra Media a bordo de nueve naves; su jefe era Elendil el Alto y con él iban sus dos hijos, Isildur y Anárion. Estos elendili, los Fieles, que pertenecían al verdadero linaje dúnadan, crearon dos poderosos reinos en la Tierra Media: el reino del norte, que fue Arnor, y el reino del sur, Gondor. Pero el poder de Sauron volvió a crecer y por ello se creó la Última Alianza de elfos y hombres, que combinaba todos los ejércitos de los dúnedain y los elfos. Los hombres eran mandados por Elendil y los elfos por Gil-galad, el último Gran Rey. Muchos hombres, llamados haradrim, procedentes de las regiones del sur, lucharon contra ellos, al igual que hicieron otros de Rhûn, que eran los Orientales, y algunos que vinieron de Umbar, los númenóreanos negros.

La Alianza derrotó a las legiones de Sauron. Pero murieron en la lucha Gil-galad, Elendil y Anárion, y de los jefes dúnedain sólo quedó Isildur. Fue él quien cortó el dedo que tenía el Anillo de la mano de Sauron y el que envió a su espíritu a vagar sin forma en las regiones más desoladas de la Tierra Media. Así comenzó la Tercera Edad. Tras coger el Anillo Único de la mano de Sauron, Isildur no lo destruyó, y en los primeros años de la Tercera Edad sucedió la tragedia. Los orcos lo mataron con sus negras flechas en los Campos Gladios y el Anillo permaneció perdido durante un largo período. De los dúnedain que sobrevivieron, quedaron los hijos de Isildur, quienes gobernaron el reino septentrional de Arnor, y los hijos de Anárion, quienes gobernaron el reino meridional de Gondor. Había también otras razas de hombres que habían surgido en el este y en el sur, muchas de las cuales hicieron acto de presencia entonces. Los balchoth, los Aurigas y otros Orientales llegaron de Rhûn para luchar contra los dúnedain de Gondor, mientras que, del sur, los haradrim y los variags avanzaron con los númenóreanos negros. Pero los hombres de Gondor eran fuertes y derrotaron a todos los enemigos.

Pero en el norte surgió otra potencia en el país de Angmar. Un rey brujo gobernaba aquellas tierras, y reunió un ejército de orcos y criaturas malignas, así como Orientales y Montañeses de las Landas de Etten, para hacer la guerra contra el reino septentrional de Arnor, que acabó siendo asolado. Aunque Angmar al final fue destruido por los dúnedain de Gondor, el reino septentrional de Arnor tocó a su fin; sólo una pequeña parte de sus habitantes sobrevivieron y siguieron vagando por las regiones ahora vacías, por lo que recibieron el nombre de Montaraces del Norte.

En el sur y desde el este se produjo un constante flujo de hombres bárbaros, corrompidos hacía tiempo por el poder de Sauron. Los dunlendinos avanzaron en pie de guerra, al igual que lo hicieron los haradrim y los Orientales. Pero entonces Gondor se ganó un aliado, porque los jinetes llamados rohirrim fueron en su auxilio. Eran los Hombres del Norte, de Rhovanion, y eran parecidos a los Hombres del Bosque y los beórnidas del Bosque Negro, o semejantes a los Hombres del Lago o los bárdidos de Valle, porque siempre combatieron los males provocados por Sauron, el Señor Oscuro.

Al final de la Tercera Edad, se libró la Guerra del Anillo, y todos los pueblos de la Tierra Media tomaron partido bien por Sauron, bien por los dúnedain. El ejército de Sauron fue derrotado. El Anillo Único fue hallado y destruido, y llegó un rey único para los dúnedain. Fue Aragorn, hijo de Arathorn, al que se llamó rey Elessar, el legítimo heredero de Isildur.

Elessar resultó ser un gobernante férreo y sabio. Porque, aunque aplastó a muchos enemigos en la guerra y no temía a nadie en la batalla, hizo la paz con los Orientales y los haradrim, por lo que, en la Cuarta Edad del Sol, que fue proclamada la Edad del Dominio del hombre, hubo paz en las regiones occidentales, una paz que perduró por muchos años gracias a la sabiduría del rey Elessar y sus descendientes.

    primera edad del solLas tribus de este pueblo nómada vagaron por todas las regiones de la Tierra Media. Pero los mejores y los más fuertes de ellos fueron los edain, aquellos que llegaron primero a los reinos eldar de Beleriand. La Primera Edad del Sol fue la Edad Heroica que comenzó con la llegada de los Altos elfos noldor procedentes de Eldamar, quienes perseguían a Melkor, a quien llamaban Morgoth, el Enemigo Negro. Porque Morgoth no sólo había destruido los Árboles de la Luz sino que también atacó la fortaleza élfica de Formenos, mató al Gran Rey de los noldor y se apoderó de las joyas mágicas llamadas los Silmarils. Estas tres gemas eran el mayor tesoro de los noldor, puesto que las habían creado a partir de la luz de los Árboles de los Valar. La pugna por la posesión de estas joyas desembocó en la Guerra de las Grandes Joyas y le proporcionó a Tolkien el tema de El Silmarillion. Esta conflagración duró seis siglos y en ella destacaron seis grandes batallas.

Morgoth acabó con los Árboles de la Luz, se apoderó de los Silmarils y huyó a Angband unos veinte años humanos antes del inicio de la Primera Edad del Sol. Las Guerras de Beleriand comenzaron una década después, cuando Morgoth envió sus legiones de orcos contra los elfos de Beleriand. Aquélla fue la Primera Batalla, en la que las hordas de orcos fueron derrotadas al fin y rechazadas a Angband. La Segunda Batalla tuvo lugar cuatro años humanos antes de que surgiera el Sol y recibió el nombre de «Batalla bajo las Estrellas», Dagor-nuin-Giliath. Las fuerzas de Morgoth salieron al encuentro de los recién llegados elfos noldor en Beleriand noroccidental. A pesar de ser inferiores en número, los noldor lucharon ferozmente durante diez días. Mataron a todos los que les plantaron cara y obligaron a los demás orcos a retirarse a Angband.

En el año 56 de la Primera Edad del Sol, las fuerzas de Morgoth habían recuperado la suficiente potencia como para enviar un ejército mayor que los dos anteriores juntos. Esta Tercera Batalla recibió el nombre de Batalla Gloriosa, Dagor Aglareb, porque los elfos, además de vencer a las legiones orcas de Morgoth, les cortaron la retirada y las aniquilaron. La victoria fue tan completa que, durante casi cuatro siglos, los elfos sitiaron Angband. Durante este período se produjeron incursiones de orcos en Hithlum y, en el 260, Glaurung el Dragón intentó un ataque, pero durante casi todo el tiempo reinó la paz en Beleriand. Pocos siervos de Morgoth se aventuraban a ir al sur de las Montañas de Hierro. Sin embargo, cuando Morgoth rompió por fin la Larga Paz, estaba verdaderamente preparado. En el año 455, sus legiones de orcos estaban mandadas por balrogs y dragones con aliento ígneo. Ésta fue la Cuarta Batalla, que se llamó Batalla de la Llama Súbita, o Dagor Bragollach. Fue seguida por la Quinta Batalla, la Batalla de las Lágrimas Innumerables, o Nirnaeth Arnoediad. Estas dos batallas terminaron con una victoria aplastante de Morgoth y significaron la destrucción de todos los reinos élficos de Beleriand. Nargothrond fue saqueada en el 496. Poco después fue arrasada Menegroth, y el 511 vio la caída de Gondolin, el último reducto élfico.

Durante casi un siglo, Morgoth retuvo su férreo control de la Tierra Media. Por fin, los Valar y los Maiar no pudieron tolerar más su maldad y en el año 601 llegaron por tercera y última vez para hacer la guerra al Enemigo Negro en un cataclismo que recibió el nombre de Guerra de la Ira y Gran Batalla. El conflicto fue tan terrible que no sólo Angband fue destruida sino que con ella desaparecieron las hermosas tierras de Beleriand. Y, aunque Morgoth recurrió a todos sus monstruos y demonios, e incluso a una legión de dragones de fuego, fue vencido y arrojado para siempre al Vacío. Pero esta victoria supuso un precio. Beleriand quedó arrasada. Las Montañas de Hierro y las Montañas Azules fueron desgarradas y dejaron paso a las aguas del mar. Toda Beleriand quedó inundada y se hundió por fin bajo el Mar Occidental. Así terminó la Primera Edad del Sol.

La Segunda Edad del Sol

La Segunda Edad fue la Edad de los númenóreanos. Como se narra en el «Akallabêth» o «La Caída de Númenor», éstos eran hombres que descendían de los edain de la Primera Edad y a quienes los Valar habían entregado la tierra recién creada en mitad del ancho mar que separaba la Tierra Media de las Tierras Imperecederas.    Se concedió a los númenóreanos una esperanza de vida mucho mayor que la de los humanos corrientes, y con el paso de los siglos su poderío y riqueza crecieron, y su marina navegó por todos los mares del mundo mortal. Númenor, que a menudo se traduce por Oesternesse, era llamada también «tierra de los dones», «tierra de la estrella» y Atlantë, porque era, de hecho, la reinvención de Tolkien del antiguo mito del continente perdido de Atlantis.

La Númenor de Tolkien era un reino que ocupaba una isla con forma de estrella de cinco puntas. En su punto más estrecho medía cuatrocientos kilómetros de anchura y casi el doble en el punto más ancho. Se dividía en seis regiones: una por cada península y una sexta que era el centro de la isla, donde se alzaba la montaña sagrada, Meneltarma, o «pilar del cielo», la cima más elevada de Númenor. En sus laderas se encontraba Armenelos, la «ciudad de los reyes», donde habitaba el rey, que era la ciudad más poblada de Númenor. Más abajo se encontraba el puerto real de Rómenna. Los otros puertos importantes, Eldalondë y Andúnië miraban a Occidente, hacia las Tierras Imperecederas.

argonath_rEl primer rey de Númenor fue Elros, hijo de Eärendil y hermano gemelo de Elrond Medio elfo; esto fue porque, al final de la Primera Edad, cuando los Valar dijeron a los gemelos Medio elfos que debían elegir su destino, Elrond escogió el de los elfos inmortales, mientras que Elros se convirtió en rey de los edain mortales. Sin embargo, al ser Medio elfo, se le concedió una vida de quinientos años y gobernó como rey de Númenor hasta el año 442 de la Segunda Edad.

Mientras los númenóreanos prosperaban en su isla, los Altos elfos que habían sobrevivido a los conflictos de la Primera Edad y que quisieron quedarse en la Tierra Media se reunieron bajo el estandarte de Gil-galad, el último Gran Rey elfo, en el reino de Lindon. Esta pequeña región, la única que escapó a la destrucción de Beleriand, se encontraba a ambos lados del golfo de Lune. A medida que fueron pasando los años, muchos de estos Altos elfos de Lindon viajaron hacia el este y fundaron nuevos reinos. Los señores sindar establecieron reinos entre los elfos silvanos de Bosqueverde el Grande y el Bosque Dorado de Lothlórien en la cuenca del Anduin. En el siglo octavo, los elfos noldor de Celebrimbor establecieron el reino de los Herreros elfos de Eregion, justo al oeste del reino enano de Khazad-dûm. Pero no fueron sólo los elfos y los enanos quienes prosperaron y crecieron durante esta época. Sauron el Hechicero permaneció en el mundo mortal y se esforzó en ser el sucesor de Melkor como Señor Oscuro de la Tierra Media.

En el año 1000, Sauron comenzó a crear en secreto su reino maligno de Mordor, esclavizando a las razas de hombres bárbaros del este y del sur y reuniendo a orcos y otros seres malignos en su reino. También comenzó a edificar la Torre Oscura de Barad-dûr. Asumió una apariencia hermosa bajo el nombre de Annatar, que significa «señor de los dones», e intentó seducir a los elfos con su sabiduría y su poder. Sólo Celebrimbor y los Herreros elfos de Eregion creyeron el engaño. Usando los poderes combinados de la magia y la metalurgia, Sauron y los Herreros elfos colaboraron en la creación de muchos objetos fantásticos. En el año 1500 alcanzaron la cúspide de su capacidad y, siguiendo las instrucciones de Sauron, comenzaron a forjar los Anillos de Poder. Para el año 1600 todos los Anillos estaban acabados; Sauron regresó a Mordor subrepticiamente, donde terminó la construcción de la Torre Oscura de Barad-dûr y forjó el Anillo Único, con lo que se convirtió en el Señor de los Anillos.

Cuando los Herreros elfos se dieron cuenta de que habían sido utilizados para que Sauron se convirtiera en el todopoderoso Señor de los Anillos, se rebelaron contra él y entre 1693 y 1701 se libró la sangrienta Guerra de Sauron y los elfos. En ese conflicto Sauron mató a Celebrimbor, destruyó la ciudad de los Herreros elfos, arrasó Eregion y ocupó casi todo Eriador. Los enanos de Khazad-dûm evitaron la guerra y cerraron sus puertas al mundo exterior. A partir de entonces, el reino oculto fue conocido como Moria, el «abismo negro». En la terrible pugna murieron la mayoría de los elfos de Eregion. Los pocos que sobrevivieron fueron guiados por Elrond Medio elfo a las estribaciones de las Montañas Nubladas, donde fundaron la colonia de Imladris, que los hombres llamarían más tarde Rivendel.  Tras su victoria sobre Celebrimbor, Sauron reunió sus fuerzas y marchó contra Gil-galad de Lindon. En el último momento, una imponente flota de númenóreanos se unió a las fuerzas élficas, y el ejército combinado resultó tan potente que las legiones de Sauron fueron completamente aplastadas y él tuvo que retirarse a Mordor.

Durante los siguientes mil años, Sauron no hizo nada contra los elfos sino que se dedicó a las tribus bárbaras de Orientales y haradrim, extendiendo su tenebrosa sombra por el mundo. Entre los salvajes reyes de estos pueblos, y entre los númenóreanos negros, distribuyó los Nueve Anillos de los Hombres Mortales. Al llegar el siglo veintitrés se habían convertido en los Nazgûl, sus principales siervos malignos, llamados por los hombres Espectros del Anillo. Entretanto, los númenóreanos se habían convertido en la máxima potencia naval del mundo. Crearon numerosas colonias en las costas de la Tierra Media, así como los puertos-fortalezas de Umbar y Pelargir. Por último, el crecimiento del imperio marítimo de Númenor y del imperio terrestre de Mordor llevó a una confrontación.

En el año 3261, una enorme armada númenóreana tocó puerto en Umbar y de ella salió una fuerza potentísima que marchó sobre Mordor. Sauron se dio cuenta de que su poder no era tan grande como el de los númenóreanos y que no tenía posibilidad de vencerlos, ni siquiera recurriendo a la fuerza de las armas. Aun así, los pueblos del mundo quedaron asombrados cuando el Señor de los Anillos bajó de su Torre Oscura en Mordor y se entregó. Los númenóreanos cargaron de cadenas a Sauron, lo llevaron a su reino y lo encerraron en el más seguro de sus calabozos. Pero, por medio de la astucia, Sauron consiguió lo que no le fue posible por la fuerza de las armas: aconsejó falsamente a los orgullosos reyes númenóreanos y los corrompió, de manera que llegaron a hacer planes contra los mismísimos Valar. Tan eficaz resultó esta corrupción que los númenóreanos osaron reunir la mayor flota de barcos que nunca se había visto y zarparon hacia el oeste para hacer la guerra a los Poderes de Arda. Debido a este acto, Ilúvatar hizo que la hermosa isla de Númenor se hiciera pedazos. Las montañas y las ciudades se derrumbaron, el mar se alzó iracundo y todo Númenor se hundió en un abismo acuático.

Con aquel cataclismo llegó también el Cambio del Mundo. Las Tierras Imperecederas fueron situadas más allá de las Esferas del Mundo y quedaron para siempre fuera del alcance de todos, con excepción de los Escogidos, quienes viajaban en barcos élficos por el Camino Recto atravesando las esferas de ambos mundos. Aquél fue el fin de la Edad de Atlantis, tal y como la conocemos en los mitos, y el mundo se cerró en sí mismo. Ya no era un mundo plano limitado por un Mar Circundante y encerrado dentro de una esfera de aire y éter, sino que se convirtió en el planeta esférico que nosotros conocemos.

Pero la Segunda Edad no terminó con el Hundimiento de Númenor en el año 3319, ni tampoco desapareció completamente la herencia de los númenóreanos. Porque, como cuentan las historias de esa época, había algunos de entre los númenóreanos, mandados por los príncipes de Andúnië, que se denominaron a sí mismos los Fieles y se negaron a dar la espalda a los Valar y los eldar. Guiados por Elendil el Alto, navegaron a bordo de nueve barcos en dirección este, hacia las costas de la Tierra Media, en el momento del cataclismo. Éstos fueron los dúnedain, los Fieles númenóreanos supervivientes que establecieron los reinos de Arnor y Gondor en la Tierra Media.   Pero casi inmediatamente hubo pugnas y conflictos porque, gracias al poder del Anillo Único, Sauron también escapó de la Caída de Númenor y regresó a Mordor, donde comenzó a planear la destrucción de todos los reinos élficos y dúnedain que quedaban en la Tierra Media.

Como respuesta se formó la Última Alianza de elfos y hombres, y el ejército de Sauron fue derrotado en la Batalla de Dagorlad. Entrando en Mordor, la Alianza puso sitio a la Torre Oscura durante siete largos años hasta que Sauron fue vencido. En este último combate, el rey dúnadan Elendil y su hijo Anárion, así como el último Gran Rey de los elfos en la Tierra Media, Gil-galad, fueron muertos antes de que Isildur, hijo de Elendil, cortara el dedo en el que Sauron tenía el Anillo. Con la conquista de Mordor, la destrucción de la Torre Oscura, la expulsión de los Espectros del Anillo y la caída de Sauron, en el año 3441, la Segunda Edad del Sol terminó.

La Tercera Edad del Sol

Los dos temas dominantes en la historia de Tolkien de la Tercera Edad del Sol son la supervivencia de los reinos de Arnor y Gondor, y el destino del Anillo Único de Sauron. Ambos temas están relacionados.

Al terminar la Segunda Edad, cuando Sauron, el Señor de los Anillos, fue vencido, fue Isildur, que sería Gran Rey del Reino Unificado de Gondor y Arnor, quien cortó el dedo que llevaba el Anillo Único.    En aquel momento, se creyó que aquél era un acto correcto y la única manera de acabar con el poder del Señor Oscuro. Sin embargo, en el momento en que Isildur cogió el Anillo Único, una parte de él se corrompió bajo los efectos de su maligno poder, pues, a pesar de ser fuerte y virtuoso, Isildur no pudo resistir sus promesas de poder.

Aunque llegó a las laderas volcánicas del mismísimo Monte del Destino, en cuyos fuegos se había forjado el Anillo y el único lugar donde podría ser destruido, no fue capaz de arrojar el Anillo. Isildur sucumbió a la tentación y tomó el Anillo Único para sí, de manera que la maldición cayó sobre él. En el segundo año de la Tercera Edad, Isildur y sus tres hijos mayores viajaban hacia el norte por la cuenca del Anduin, cuando su séquito cayó en una emboscada de los orcos.

tercera edad del solÉsta fue la Batalla de los Campos Gladios en la que perdieron la vida Isildur y sus tres hijos y en la que el Anillo Único se perdió en las aguas del río Anduin. Hicieron falta tres mil años para enderezar las desastrosas consecuencias de lo ocurrido en los Campos Gladios. La pérdida del Anillo Único significaba que el espíritu maligno de Sauron no descansaría hasta que el Anillo fuera encontrado y destruido, mientras que la muerte del Gran Rey del Reino Unificado de los dúnedain significó la partición de éste en dos reinos separados: Arnor y Gondor.  En efecto, al sucumbir Isildur a la tentación del Anillo Único, la maldición de éste cayó sobre todo el pueblo dúnadan. Esta maldición dominó toda la Tercera Edad, porque el Reino Unificado no podía ser restaurado en tanto no se destruyera el Anillo Único y un único heredero legítimo (que tuviera la capacidad de resistir a las tentaciones del Anillo) fuera reconocido por todos los dúnedain. Sólo entonces volvería a gobernar un Gran Rey sobre el Reino Unificado.

Con todo, durante el primer milenio de la Tercera Edad, el poderío del reino meridional de Gondor creció a pesar de los constantes conflictos en sus fronteras y de las invasiones de Orientales en los siglos quinto y sexto. Al llegar el siglo noveno, Gondor había reunido una poderosa flota que podía sumar al poderío militar de su ejército. En el siglo once, Gondor alcanzó su apogeo: rechazó a los Orientales hasta el mar de Rhûn, convirtió Umbar en una fortaleza de Gondor y sojuzgó a las gentes de Harad.

Aunque el reino septentrional de Arnor nunca llevó sus fronteras más allá de Eriador, prosperó hasta el siglo noveno. Entonces las disputas internas llevaron a la división del reino en tres estados independientes que acabaron peleándose entre sí. Al llegar el siglo doce, el espíritu de Sauron había regresado en secreto a la Tierra Media, con la forma de un ojo maligno y único envuelto en llamas. Se refugió en el Bosque Negro meridional, en la fortaleza de Dol Guldur. A partir de entonces, las fuerzas de la oscuridad fueron adquiriendo más y más poder en toda la Tierra Media.

A partir del siglo trece, Arnor fue viéndose reducido por una combinación de catástrofes naturales y luchas internas. Pero la mayor de sus maldiciones fue el principal siervo de Sauron, el Señor de los Espectros del Anillo, quien se convirtió en rey brujo de Angmar y mantuvo un estado de guerra durante más de cinco siglos contra los reyes de Arnor. Al fin, en 1974, el rey brujo tomó el último reducto arnoriano, Fornost, y Arnor dejó de existir como reino. Después de la muerte del vigésimo tercer rey de Arnor, el linaje real continuó a través de los Capitanes tribales de los dúnedain.  La decadencia del reino meridional de Gondor durante el segundo milenio de la Tercera Edad se debió a tres causas. La primera fue la Guerra entre Parientes del siglo quince. Ésta fue una sangrienta guerra civil que ocasionó miles de muertos, la destrucción de ciudades, la pérdida de gran parte de la flota de Gondor y el fin de su control sobre Umbar y Harad.

La segunda maldición fue la Gran Plaga de 1636 que Sauron lanzó sobre Gondor y Arnor. Los dúnedain nunca se recobraron de esta calamidad, porque fueron tantos los muertos que zonas enteras de su reino quedaron desiertas para siempre. La tercera maldición fueron las invasiones de los Aurigas en los siglos diecinueve y veinte. Estas invasiones, llevadas a cabo por una confederación bien armada de pueblos Orientales, duraron casi cien años. Aunque los Orientales acabaron siendo derrotados y expulsados, debilitaron de manera decisiva el ya disminuido poder de Gondor.

En el año 2000, el mismo rey brujo que había destruido el reino septentrional de Arnor, salió de Mordor. Con su terrible ejército atacó directamente a Gondor y tomó la torre de Minas Ithil, que rebautizó como Minas Morgul. En el año 2050, el rey brujo mató al trigésimo primero y último rey de Gondor. A partir de entonces, Gondor careció de heredero legítimo al trono y fue gobernado por la dinastía de los Senescales gobernantes. En resumen, Arnor tenía un rey sin reino, mientras que Gondor tenía un reino, pero no un rey. Lo que es más, inspirados por la maldad de Sauron, se produjeron sucesivas invasiones y ataques por parte de los Orientales, balchoth, Sureños, númenóreanos negros, Corsarios, dunlendinos y Montañeses, contra los dúnedain y sus aliados. A esto hay que añadir el despertar del Balrog, el resurgir de los dragones, las invasiones de manadas de lobos y huargos y la creación de las nuevas criaturas malignas, los uruk-hai, los olog-hai y los Medio orcos. Todos ellos se sumaron a las legiones de orcos y trolls que reconocían a Sauron como señor.    Durante otros mil años, el poder de Sauron no hizo más que aumentar, mientras que el de los dúnedain disminuía. La culminación de todos los acontecimientos de la Tercera Edad llegó en el año 3019, con el estallido de la Guerra del Anillo, cuando Sauron, el Señor de los Anillos, se lo jugó todo apostando por su hechicería y su poderío militar en un intento de destruir a los últimos dúnedain y de ocupar todas las regiones de la Tierra Media. Es en ese contexto en el que J. R. R. Tolkien ambientó su obra maestra, El Señor de los Anillos.

Resulta interesante observar cómo todo el peso de esos tres mil años de historia se proyecta en los dos años, 3018 y 3019, de los que trata la trilogía. Los acontecimientos de la Misión y de la Guerra del Anillo están cargados de importancia histórica porque el lector se da cuenta del hecho de que cada acción de los personajes principales es decisiva para el resultado y desenlace de toda la edad.

La Tercera Edad termina cuando es destruido el Anillo Único; el imperio de maldad de Sauron se derrumba, los otros Anillos de Poder se dejan inactivos y el último heredero legítimo al trono de los dos reinos es coronado Gran Rey del Reino Unificado de los dúnedain. Se trata de la resolución, no sólo de la novela, sino de toda la Tercera Edad. De hecho se asiste al desenlace de los conflictos habidos durante los 37.063 años de historia de Arda.

La Cuarta Edad del Sol

Con el fin de la Guerra del Anillo, la paz y la prosperidad regresaron a la Tierra Media. Pero al mismo tiempo se ordenó que los últimos grandes poderes élficos desaparecieran de las tierras mortales. Los últimos buenos y grandes personajes de esta raza -junto con unos cuantos escogidos de la Comunidad del Anillo- se embarcaron en las naves élficas y por el Camino Recto navegaron hacia Occidente, hacia las Tierras Imperecederas.

sauron2Concilio de Elrond_1

De esta manera, la Tercera Edad deja paso a la Cuarta, conocida como la Edad del Dominio de los hombres; una edad en la que desaparecen las últimas influencias élficas y en la que los grandes poderes se alejan, más allá de nuestra comprensión.

Camino de Minas Tirith_1

Desde entonces, las Tierras Imperecederas se alejan de las esferas de la existencia humana, colocando a dioses y elfos más allá de nuestro alcance y, sin duda, la física del mundo se adapta a nuestro actual sentido del tiempo y el espacio, de manera que la Tierra comienza a girar alrededor del Sol.

El regalo de Galadriel_1

Ciudades y Reinos de la Tierra Media

Se llamó Amon sûl (en élfico Colina del viento, usualmente llamada en las historias Cima de los Vientos) a la principal cima de las Colinas del Tiempo en medio de Eriador.

amon sul

En los inicios del Reino de Arnor, allí se encontraba una de las principales plazas de los Dúnedain de Arnor, y allí se conservaba una de las Palantir. Posteriormente, fue asolada en las batallas que siguieron al desmembramiento de Arnor, pues los reinos de Cardolan y Rhudaur deseaban la posesión de esta piedra vidente (que después Arthedain retuvo en Fornost), y Amon sûl se encontraba en la frontera de los tres reinos. Los Dúnedain la utilizaron después como refugio ocasional.

Annuminas

Annúminas, que significa Torre del Oeste en élfico, era la capital del reino de Arnor, en la orilla del Lago Nenuial.

Annuminas

Tras la división de Arnor, fue abandonada, y los objetos que eran la heredad de la casa de Elendil (el cetro de Annúminas y una de las Palantir) pasaron a Fornost, la nueva capital de Arthedain, junto con los reyes de dicho linaje. Durante el reinado de Elessar, Annúminas fue restaurada y se convirtió de nuevo en hogar del rey en el Reino del Norte.

Caras Galadon

Es una fortaleza y ciudad de los Galadrim, situada en el corazón del Naith de Lothlórien, y en donde se hallaba el palacio y sede del gobierno de Galadriel y Celeborn.
caras galadon

Su nombre significa “Fortaleza de los Árboles”.

Dol Amroth

Dol Amroth, que significa “Colina de Amroth” en la lengua sindarin, era el nombre de la capital de Belfalas, una de las regiones y feudos de Gondor. Estaba situada en la orilla de la Bahía de Belfalas, cerca de la desembocadura del Anduin.

Dol amroth

Según la tradición, allí huyeron muchos Elfos Silvanos de Lothlórien (el pueblo de Amroth) a mediados de la Tercera Edad, tras el despertar del Balrog de Moria; y allí se habrían mezclado con los Hombres del lugar. De hecho, tal parece que, en la época de la Guerra del Anillo, habrían efectivamente hombres con sangre élfica viviendo en Dol Amroth; entre ellos su gobernante, el Príncipe Imrahil, uno de los capitanes del Oeste durante la Guerra.

Dol Guldur

Dol Guldur es una fortaleza en la que se establece el Nigromante en el año 1100 de la Tercera Edad del Sol, ubicada en el sur del Bosque Negro. La llegada del Nigromante a Dol Guldur ensombrece el Gran Bosque Verde, que es desde entonces llamado el Bosque Negro.

Dol Guldur

El Concilio Blanco piensa que el Nigromante es uno de los Nazgûl que ha regresado a Eriador, pero Gandalf entra en Dol Guldur disfrazado, y descubre que el Nigromante es en verdad Sauron que ha regresado.

Dol Guldur es asaltado por los sabios a finales del segundo milenio de la Tercera Edad del Sol, y Sauron es expulsado, pero la fortaleza no es destruida hasta después del final de la Guerra del Anillo por los Elfos de Lothlórien comandados por Celeborn y Galadriel, quienes no presentaban batalla en contra de las fuerzas de Sauron desde la caída de Eregion, una edad antes.

Edhellond

Era un antiguo puerto y asentamiento de origen élfico en Gondor, que se encontraba al sur del cruce de los ríos Morthond y Ringló.

De acuerdo a algunos escritos de Tolkien, Edhellond (Puerto-Élfico en Sindarin) fue fundado por Sindar refugiados en tres pequeñas naves que huían de la ruina de Beleriand luego de que Morgoth destruyera los reinos élficos. Otra versión cuenta que algunos refugiados de Doriath, durante su travesía, fundaron los puertos.

Edhellond

Para el tiempo de la Guerra del Anillo no quedaban elfos en Edhellond, ya que se habían transladado a Lindon tiempo atras, y se vio ocupado por los hombres de Dol Amroth.

Edoras

Edoras, era la ciudad capital de Rohan, a los pies de las Montañas Blancas (Ered Nimrais), país de Hombres. Fue fundada por Brego, el segundo rey de Rohan, antes de esto la capital era Aldburg en el Folde.

edoras

En el centro de Edoras se elevaba Meduseld, el palacio real recubierto de oro, que podía observarse a grandes distancias por la forma en la que relucía, donde se encontrarían Gandalf, Aragorn, Gimli y Legolas con Théoden rey.

NOTA: Edoras significaba “casas, castillos”, en el lenguaje de Rohan.

Harlond

Harlond, que significa “Puerto del Sur” en la lengua sindarin, hace referencia a dos puertos de la Tierra Media, uno en el Reino de Lindon y otro en el de Gondor.

harlond

El de Lindon estaba situado en la parte sur del Golfo de Lhûn, en la parte del reino llamada Harlindon.

Minas Tirith (Torre de la Guardia)

En la Primera Edad Minas Tirith era la Torre construida por Finrod Felagund en Tol Sirion para vigilar los pasos norteños del Río Sirion. Fue tomada por Sauron y recuperada gracias a Beren, Lúthien y Huan.

Minas Tirith IIEn la Tercera Edad Minas Tirith es la ciudad capital del reino de Gondor. Originalmente se le conoció como Minas Anor (Torre del Sol, en sindarin), adoptando el nuevo nombre tras el cambio de capital, tras la decadencia de la antigua capital Osgiliath.

Su construcción data del 3320 de la Segunda Edad bajo el mandato de Anárion, hermano de Isildur y segundo hijo de Elendil. Ostoher reconstruyó la ciudad en el año 420 de la Tercera Edad, y gradualmente se volvió más importante que Osgiliath, la capital original. El rey Tarondor cambió la residencia del rey de modo permanente a la ciudad en 1540.

La ciudad está dividida en siete niveles de 100 p de altura cada uno, rodeados de murallas blancas de piedra. Las puertas que conectan a cada nivel dan cara en distintas direcciones (la Gran Puerta, la puerta del nivel más bajo, estaba orientada hacia el este) haciendo un zig-zag para que la entrada de los enemigos sea más lenta. En el séptimo nivel se encuentra la Ciudadela con la Torre Blanca de Ecthelion, de trescientos pies de altura. Después de la batalla contra el ejército de Mordor, y de que el ariete Grond destruyera la Gran Puerta de la muralla, se dice que un contingente de enanos comandados por Gimli repararon la puerta con mithril.

Minas Tirith

Minas Ithil
Minas Ithil (Torre de la Luna) es una ciudad-fortaleza construida por Isildur, hijo de Elendil en la región de Ithilien. Tras caer bajo el influjo de la Sombra, comenzó a ser conocida como Minas Morgul (Torre de la magia negra).

En el año 3320 SE, Isildur fundó la ciudad de Minas Ithil en una estribación de las Montañas de la Sombra, en la frontera de Mordor, con el objetivo de controlar la región de Ithilien, importante para la entrada a Mordor. La ciudad se convierte en la capital de la región, y es gobernada por el mismo Isildur.

Minas Ithil

En el año 3429 SE Sauron realiza un ataque definitivo a la ciudad, en el que logró capturarla. Isildur escapó, reuniéndose con su padre en Eriador. Tras la batalla de la Última Alianza y la derrota de Sauron a manos de Isildur, los numenoréanos vuelven a ocupar Minas Ithil por muchos siglos más. Sin embargo, en el año 1636 TE la peste dejó la ciudad prácticamente despoblada.

Minas Morgul

Aprovechándose de la circunstancia anterior, en el año 2000 TE, el Señor de los Nazgûl lideró un ejército que atacó la ciudad, que es finalmente capturada y rebautizada como Minas Morgul. Desde entonces, Sauron pasó a controlar la Palantir que allí se conservaba.

Minas Morgul

A partir de esa fecha, Minas Morgul se convierte en la fortaleza del Rey Brujo de Angmar, Señor de los Nazgûl, y un lugar de horror. Desde allí, décadas después, atacó varias veces la capital de Gondor, Osgiliath, a la que fue debilitando poco a poco, lo que obligó a Gondor a cambiar de capital, nombrando a Minas Anor como capital del reino y rebautizándola como Minas Tirith. Desde entonces, ambas ciudades, antes hermanas, estuvieron enfrentándose permanentemente. Hacia allí cabalgó Eärnur, último rey de Gondor, a contestar el desafío del Rey Brujo, y nunca se lo volvió a ver.

Frodo Bolsón describiría, siglos más tarde, Minas Morgul como una ciudad fantasmal, que causaba terror el sólo mirarla, iluminada con un resplandor espectral.

Tras la derrota de Sauron, Minas Morgul fue completamente destruida por órdenes del Rey Elessar y ningún hombre habría de vivir en el valle de Morgul hasta que muchos años pasaran. No se especifica en el legendarium si Osgilliath o Minas Ithil fueron alguna vez reconstruidas.

Osgilliath

Primera capital de Gondor. Fundada entre el año 3320 y 3429 SE por los Numenóreanos. Situada a ambos lados del río Anduin, cerca a su desembocadura. Osgiliath era un punto central entre Minas Anor (posteriormente conocida como Minas Tirith) y Minas Ithil (llamada después Minas Morgul).

Osgiliath significa “Fortaleza de las Estrellas” (Elfico Sindar: Os(ost)=Fortaleza/Giliath=estrellas).

En Osgiliath se encontraba el trono compartido de Isildur y Anárion, en La Torre de la Bóveda, ubicado en el centro de la ciudad, donde estaba plantado el Árbol Blanco de Númenor y se encontraba la principal de las Palantiri. Tras la caída de Minas Ithil, seguida de la Lucha entre Parientes y una plaga, en 1640 TE, empezó a decaer y fue perdiendo importancia, mientras Minas Tirith la ganaba, terminando por convertirse en capital del reino.

Ost-in-Edhil

Ost-in-Edhil es una poderosa ciudad, fundada en el año 750 SE por los Noldor (algunas historias sostienen que por Galadriel); principal ciudad del país de Eregion.

Es muy importante reafirmar que Eregion y su principal ciudad ,Ost-in-Edhil, eran el principal reino de los Noldoren la Segunda Edad mientras perduraron. La posición de Ost-in-Edhil es muchas veces olvidada, y guarda una importante relación con Los Anillos del Poder.

En Ost-in-Edhil los Noldor recordaron la Beatitud de Tirion sobre Túna, el siempre traicionero deseo de conocimiento de los Noldor está presente más en Ost-in-Edhil que en cualquier otra parte, ya que al la ciudad alcanzar el cénit de poder aceptan la ayuda de Annatar (“Señor de los Dones” ) que lleva a los Noldor a pensar en Los Anillos del Poder.

En esta ciudad vivía Celebrimbor de Eregion y se encontraba la casa de los Mírdain, los herreros Noldor, los más hábiles, que crearon los Anillos de Poder; estaba ubicada en el sureste de Eriador, al Oeste de las Minas de Moria.

Ost-in-Edhil significa en el idioma Sindarin, “Fortaleza de los Elfos”; fue arrasada por Sauron durante la invasión a Eriador, en la que se apoderó de los anillos, en el año 1697 SE.

Puertos Grises

Los Puertos Grises (en élfico Mithlond) eran los puertos construidos por los elfos al principio de la Segunda Edad del Sol en el recién formado Golfo de Lhûn. Eran resguardados por Círdan el Carpintero de Barcos y allí vivían muchos elfos. Durante la Segunda y Tercera Edades del Sol fue el lugar desde donde zarpaban los barcos élficos rumbo al Antiguo Occidente, dejando la Tierra Media para siempre. También fue usado como lugar de desembarco de flotas bélicas, como cuando la flota de Eärnur, príncipe de Gondor, desembarcó allí y se unió a las fuerzas de Círdan para ayudar a Arvedui en su lucha contra Angmar.

Puertos Grises

De allí partió el barco con los Portadores de los Anillos al final de la Tercera Edad, y se dice que Círdan permaneció allí hasta que partió el último barco rumbo al Oeste.

Rivendel

Es una ciudad-refugio habitada por Elfos y dirigida por Elrond, el Medio Elfo.

En el año 1697 de la Segunda Edad del Sol, tras la Guerra de Sauron y los Elfos, Elrond huyó de Eregion con lo que quedaba de los Gwaith-i-Mírdain. Mientras que casi todo el reino de los Herreros elfos de Eriador era destruido, los Altos Elfos que sobrevivieron construyeron el refugio de Rivendel (en élfico Imladris, valle estrecho) en un aislado y escarpado valle en la parte más oriental de Eriador, a los pies de las Montañas Nubladas, en el ángulo de tierra entre los ríos Fontegrís y Sonorona.

Rivendel

Aquí se ocultaba la Gran Casa de Elrond. Considerada como la última Casa acogedora al este del Mar, era una casa de sabiduría y grandes conocimientos, y un refugio para los Elfos y hombres de buena voluntad. Aquí los Dúnedain eran acogidos en su infancia y su vejez cuando se convirtieron en un pueblo errante. Aquí encontró refugio Bilbo Bolsón en sus últimos años, y Aragorn se educó aquí en su juventud. En la Guerra del Anillo, la Compañía del Anillo fue acogida en la casa de Elrond, y aquí se tomaron las decisiones que acabarían con Sauron.

Tharbad

Tharbad es una antigua ciudad fundada por los Númenóreanos en la Segunda Edad del Sol, probablemente en el siglo VIII. Su nombre es Sindarin y puede traducirse como “Cruce de Caminos” o “Encrucijada”.

Ubicada en donde el Camino Norte-Sur cruza el río Gwathló y muy cerca de la unión con el río Glanduin, por lo que estaba casi rodeada de la zona pantanosa de Nîn-I-Eiliph, famosa por sus cisnes.

Este puerto fue fortificado alrededor del siglo XIV S.E. dado el conflicto que tuvieron los Númenóreanos con los hombres originarios de la región, puesto que por la tala indiscriminada realizada por los primeros, los Gwatúhirrim lucharon contra estos.

Mapa de la Tierra Media

Mapa de la tierra media

Erebor

En la Tercera Edad del Sol, Erebor, la «Montaña Solitaria», se encontraba en Rhovanion, al sur de las Montañas Grises, entre el Bosque Negro y las Colinas de Hierro. En el año 1999 fue colonizada por el rey enano Thráin I y se la conoció como el Reino bajo la Montaña. Durante más de siete siglos el reino enano de Erebor se hizo rico y poderoso, pero en el año 2770 el dragón alado y con aliento de fuego llamado Smaug el Dorado destruyó el reino y expulsó a los enanos.

ereborDurante casi doscientos años Smaug vivió en Erebor y durmió sobre un enorme tesoro en una gran guarida dentro de sus cámaras. En el año 2941, el hobbit Bilbo Bolsón y los enanos de Thorin y Compañía molestaron al dragón, pero, cuando Smaug salió presa de ira vengativa, Bardo el Arquero le dio muerte. Los enanos regresaron a Erebor y el rey Dáin II restableció la fama y riquezas del Reino bajo la Montaña. Durante la Guerra del Anillo, las fuerzas de Sauron atacaron y sitiaron Erebor. Sin embargo, una vez destruido el Anillo Único, las fuerzas de la oscuridad se disolvieron y los enanos y sus aliados, los hombres de Valle, expulsaron al ejército de orcos y Orientales que los sitiaban. En la Cuarta Edad, Erebor aún conservaba su riqueza e independencia, pero se convirtió en un estrecho aliado del Reino Unificado de Gondor y Arnor, gobernado por el rey Elessar.

Khazad-dûm  

El más antiguo y famoso de los reinos de los enanos fue Khazad-dûm, que significa «mansión de los enanos», el hogar ancestral de Durin el Inmortal. Durin comenzó la construcción de Khazad-dûm tras descubrir unas cuevas naturales en el flanco oriental de las Montañas Nubladas, por encima del hermoso valle de Azanulbizar. Durante cinco Edades de las Estrellas y tres Edades del Sol, los enanos de Khazad-dûm prosperaron y excavaron una red de cavernas hasta alcanzar las laderas occidentales de las Montañas Nubladas. Tras la destrucción de Beleriand, muchos enanos huyeron de la ruina de Nogrod y Belegost a Khazad-dûm, y su población creció, así como su riqueza, cuando se descubrió el metal mágico mithril en sus minas. En la Segunda Edad del Sol, estos enanos fueron los que mantuvieron una larga amistad con los Herreros elfos de Eregion, quienes forjaron los Anillos de Poder. Pero, en los Años Malditos del dominio de Sauron durante la Segunda Edad, los enanos cerraron sus grandes puertas al mundo, con lo que evitaron la devastación de la Guerra de Sauron con los elfos y de la Última Alianza de elfos y hombres. En esa época, el gran complejo fue llamado Moria, el «abismo negro». Pero los enanos seguían trabajando en las forjas, bajo las Montañas Nubladas, hasta el 1980 de la Tercera Edad. En ese año excavaron demasiado hondo bajo la montaña Barazimbar y fue liberado un Balrog sepultado allí, que pasó a las mansiones de Khazad-dûm. Tan terrible eran la fuerza y la ira del Balrog que los enanos o bien fueron muertos o expulsados de su reino.

khazad dum

Cuando la Comunidad del Anillo penetró en Moria a finales de la Tercera Edad, ésta no era más que un abismo de tinieblas que había sido abandonado por los enanos hacía mucho tiempo. Sus tesoros habían sido saqueados por las hordas de orcos y por sus desnudos túneles seguía vagando el Balrog, junto a muchas bandas de orcos y trolls. Sin embargo, el dominio del Balrog terminó cuando, tras una serie de duelos en la Estancia de Mazarbul, en el Puente de Durin y en la Escalinata Interminable, el mago Gandalf venció finalmente al monstruo y lo arrojó desde lo alto de la torre de Durin, en el pico de Zirak-zigil.

khazad-dum

A finales de la Primera Edad la población de Khazad-dûm se incrementó, ya que muchos Enanos hábiles procedentes de Ered Luin fueron allí después de la ruina de Nogrod y Belegost. A principios de la SE se descubrió mithril en Khazad-dûm, y comenzó la amistad entre el Pueblo de Durin y los Noldor de Eregion. Las puertas de Khazad-dûm estuvieron cerradas durante la Guerra de los Elfos y Sauron, y de ese modo los Enanos sobrevivieron a lo largo de la SE.


puertas_moria
En 1980 de la Tercera Edad, los Enanos, mientras ampliaban la mina de mithril, liberaron al Balrog escondido bajo Barazinbar. Al año siguiente, después de que el Balrog hubiera matado a dos Reyes de Khazad-dûm, los Enanos huyeron. Alrededor del 2480 Sauron empezó a mantener Orcos en Khazad-dûm, y en 2790 éstos asesinaron a Thrór. Eso provocó la Guerra de los Enanos, Dáin Pie de Hierro se negó a volver a entrar en Khazad-dûm debido a la presencia del Balrog. Sin embargo, en 2889 un grupo grande de Enanos de Erebor, conducido por Balin, estableció un Reino Enano en Khazad-dûm. No obstante, quedaron atrapados entre el Guardián del Agua en la Puerta Oeste y un gran ejército de Orcos en la Puerta Este, y perecieron en 2994. En enero de 3019 la Compañía del Anillo (y Gollum) atravesaron Khazad-dûm, y Gandalf mató al Balrog en una serie de batallas que destrozaron la Cámara de Mazarbul, el Puente de Durin, la Escalera Interminable y la Torre de Durin. A pesar de la muerte del Balrog, no hay mención de que los Enanos volvieran a colonizar Khazad-dûm en la CE.

El reino enano de Khazad-dûm incluía tanto Azanulbizar como los recintos dentro de las montañas. A excepción de Balin, todos los Reyes de Khazad-dûm fueron también Reyes del Pueblo de Durin.
En oestron Khazad-dûm se llamó Mina del Enano y Hadhodrond en sindarin, aunque el nombre élfico más habitual, sobre todo tras la liberación del Balrog, fue Moria («pozo negro»). De este último derivan los nombres oestron Pozo Oscuro, Abismo Negro y Minas de Moria.

Mí Ubuntu gutzy tuniado con el Señor de los Anillos…

Aragorn en la ésfera….

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Aragorn en los 4 escritorios….

aragorn

Legholast en el cilindro…

leghocilindro

Rey brujo en la ésfera…

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Rey brujo en el cilindro…

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Rey brujo en el cubo…

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Rey brujo cuadruple….

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Frodo y Saruman en el cubo…

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Gimli en el cubo…

gimlicubo

Varias…

fotoscuadricula

Cilindro con ventanas…

cilindroventanas

Las Palantir

Es una piedra esférica que sirve para ver acontecimientos o lugares distantes, o, más frecuentemente, para comunicarse con el usuario de otra de ellas. Aparecen por primera vez en “Las dos torres“, la segunda novela de “El Señor de los Anillos” y luego de la muerte de Tolkien se publicó un ensayo llamado “Las Palantiri” dentro de la obra “Cuentos Inconclusos” en que se profundiza en detalles de su origen, naturaleza y funcionamiento.

Su nombre es una palabra quenya (el idioma de los Noldor) que significa “visión lejana”. A menudo también son llamadas las piedras videntes.

Se trataba de rocas negras pulidas y esféricas. En su interior podían verse escenas de cosas que estaban ocurriendo en sitios lejanos e incluso en tiempos lejanos. El poseedor podía, si su voluntad era fuerte, dirigir la visión hacia algo de su preferencia, pero lo más habitual era que cada piedra cobraba contacto con alguna otra, y con ello podía mantenerse comunicación mental con los demás custodios.

Solían ponerse sobre un pedestal con una depresión para que no rodaran y se mantuvieran “orientadas”, pues tenían “polos”

Las Palantiri fueron fabricadas por los Noldor en Eldamar (parece ser que el mismísimo Fëanor las fabricó) y regalaron siete a la Casa de Elendil, en Númenor. Se sabe que en Tol Eressëa se conservaba una octava piedra vidente (la piedra maestra) con la que Elendil mantenía comunicación con los elfos de las Tierras Imperecederas a través de la Palantír que se mantenía en las Colinas de las Torres, al occidente de La Comarca, que sólo servía para este propósito.

A la caída de Númenor, Elendil se las llevó a la Tierra Media y las repartió por todo su reino. La principal de ellas fue colocada en la Cúpula de las Estrellas de Osgiliath. Las otras fueron distribuidas en Minas Ithil, Minas Anor, Orthanc, Annúminas, Elostirion en las Colinas de las Torres y en la Torre de Amon Sûl.

Tras la muerte de Elendil, los Eldar tomaron de nuevo la que estaba en las Colinas de las Torres, donde permaneció durante toda la Tercera Edad, siempre mirando al Oeste, y después de la Guerra del Anillo, esa piedra partió a bordo del navío blanco donde se embarcaron los Portadores de los Anillos. Los reinos de Rhudaur y Cardolan codiciaron la de Amon Sûl, pues era la piedra principal del Reino del Norte, estando las otras dos en manos de Arthedain y de los Eldar.

En 1409 de la Tercera Edad, la Torre de Amon Sûl fue destruida por Angmar, pero Arthedain recobró la Palantír y la llevó, junto con la de Annúminas, a Fornost hasta su caída, cuando naufragó el rey Arvedui en la Bahía de Forochel las piedras de Annúminas y Amon Sûl se perdieron para siempre en el mar.

En Gondor, la Palantír de Osgiliath se perdió en la Lucha entre Parientes, tras el ataque a la ciudad, y se hundió en lo profundo del río Anduin. Cuando los Nazgûl tomaron Minas Ithil y la ciudadela se transformó en Minas Morgul, en 2002 de la TE, la piedra que allí estaba pasó a estar controlada por Sauron.

La consecuencia de ello fue que se volvió peligroso hablar por las demás, sobre todo por la de Minas Anor (luego Minas Tirith), que era la más afín. Al final de la Guerra del Anillo se descubrió que Denethor II había enloquecido por usar esta Palantír y haber estado en contacto con Sauron, quien le había hecho perder toda esperanza de salvar a su reino, mostrándole imágenes de su poderío y de la ruina de los pueblos del Oeste. También Saruman, cuando se volvió malvado, usó la piedra de Orthanc para mantener comunicación con el Señor Oscuro, en la creencia de que podría congraciarse con él mientras llevaba a cabo sus planes de dominio.

Al final de la Guerra del Anillo, sólo quedaban las piedras de Orthanc y Minas Tirith, que pasaron a manos del Rey Elessar; pero de ambas sólo la de Orthanc servía, pues la otra (que Denethor había estado usando), quedó inservible al mostrar permanentemente sólo un par de manos calcinándose, consecuencia de la pira de fuego en la que Denethor, en su locura, se suicidó, apretando la Palantír contra sí.

¿ Que tipo de escritura antigua aparece en el Anillo de Poder ?

“Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un
Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”

La pronunciación hecha por Gandalf fue esta: “Ash nazg durbatulûk, ash nazg gimbatul, ash nazg thrakatulûk, agh burzum-ishi krimpatul”

La escritura que está en el anillo fue hecha en elfo antiguo con el sistema de escritura Tengwar modificado en BlackSpeech (lengua negra-lengua de mordor) por eso Frodo en La Comunidad del Anillo no podía entender las inscripciones.

En la Tierra Media existen dos alfabetos principales:

  • Las Cirth o Angerthas (runas) para piedra y madera, que consisten en trazos cortos y rectos.

Las Tengwar o letras fëanorianas q -para papel con trazos y formas redondeadas

Escritura Tengwar con sus respectivos fonemas

¿ Que eran los Balrog ?

Un Balrog es un personaje ficticio de la Tierra Media, creada por J. R. R. Tolkien. Del sindarin, significa “demonio fuerte, demonio malvado”, o sea, un espíritu del fuego o demonio.

En la Primera Edad los Balrog eran poderosos e importantes seguidores de Melkor; con frecuencia, también sus generales en las batallas.

Probablemente eran Maiar y algunos, eventualmente, también espíritus inferiores que tomaban u obtenían de Melkor una figura flamígera, no solo para explotar el miedo que tiene la mayoría de las criaturas al fuego, sino también porque Melkor deseaba apoderarse de la Llama Perpetua (Inextinguible) y someterla a su servicio. El Balrog de mayor rango era su príncipe Gothmog que, entre otros, mató a Feänor y Fingon y comandó el ataque sobre Gondolin, en donde él mismo fue muerto por Ecthelion. Los Balrogs no hablaban, si no que se expresaban a través de su figura, mediante un juego de fuego y sombras. Muy pocos Balrogs sobrevivieron a la Primera Edad, pero esto no significa que necesariamente murieran, si no que podrían haber sido despojados de su fuerza. Sólo se sabe del Balrog que era conocido entre los enanos como el Daño de Durin. Ya de la batalla de Valle, del Arroyo Sombrío, les había impedido a los enanos el acceso a Moria; Gandalf lo arrojó desde la cima del Celebdil. No queda claro si este Balrog estaba alservicio de Sauron; lo más probable es que persiguiera sus propios objetivos.Los espíritus Maiar más terribles fueron los que se transformaron en demonios.En el idioma de los Altos Elfos se los llamaba los valaraukar, pero en laTierra Media los denominaban balrogs, los “demonios de poder”. De entre todaslas bestias malvadas que sirvieron a Melkor (“el Enemigo Oscuro”), los balrogs

fueron los más poderosos.

Enormes y pesados, los balrogs eran demonios de aspecto humanoide, con crinesde fuego y narices por las que brotaban llamas. Su arma principal era el látigode fuego de múltiples colas y, aunque también llevaban la maza, el hacha y laespada flamígera, el látigo era lo que más temían sus enemigos.

El más infame de la raza de los balrogs fue Gothmog, Señor de los balrogs yGran Capitán de Angband. En las Guerras de Beleriand fueron tres los grandesseñores elfos que cayeron bajo su látigo y su negra hacha. En cada uno de losalzamientos de Melkor y en cada una de sus batallas, los balrogs se encontrabanentre sus principales campeones, y así, cuando el holocausto de la Guerra de laIra puso fin para siempre al reino de Melkor, también acabó casi por completocon los balrogs como raza.Se cuenta que algunos huyeron de aquella última batalla y se enterraron en lomás profundo de las montañas, pero transcurridos muchos miles de años nada másse supo de aquellos malvados seres y la mayor parte de la gente creyó que losdemonios habían abandonado la Tierra Media para siempre.

Sin embargo, durante la Tercera Edad del Sol, los enanos que trabajaban comomineros en Moria cada vez a mayor profundidad, liberaron accidentalmente a undemonio sepultado.

One response to this post.

  1. “J.R.R.Tolkien | GNU-LINUX” T I S ended up
    being a superb post and also I was truly glad to find the article.
    Thank you-Otilia

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